05/05/2026
🎷 Kenny G seduce Monterrey con una noche de elegancia y nostalgia
Monterrey, NL. – La noche del pasado 2 de mayo de 2026, el escenario del Showcenter Complex se transformó en un refugio sonoro donde la sutileza, la técnica y la emoción fueron protagonistas. El legendario saxofonista Kenny G ofreció un concierto íntimo y envolvente que confirmó por qué sigue siendo una de las figuras más influyentes del smooth jazz a nivel mundial.
Desde los primeros acordes, el público regiomontano —que prácticamente llenó el recinto— se sumergió en una atmósfera elegante, marcada por luces cálidas y un sonido impecable. El concierto, programado a las 21:00 horas, formó parte de su gira internacional 2026 y fue uno de los eventos más destacados del mes en la ciudad.
Un repertorio entre clásicos y emoción pura
La velada recorrió algunos de los temas más emblemáticos de su carrera, como “Songbird”, “Silhouette” y “Forever in Love”, piezas que fueron recibidas con entusiasmo y una ovación constante por parte del público. También hubo espacio para interpretaciones de estándares como “The Girl from Ipanema” y versiones cargadas de nostalgia que evocaron distintas etapas de su trayectoria.
Cada interpretación estuvo marcada por la precisión técnica que caracteriza a Kenny G, pero también por una cercanía poco común: entre canciones, el artista interactuó con la audiencia, generando un ambiente cálido y casi confesional.
Intimidad, virtuosismo y conexión
Lejos de un espectáculo estridente, el concierto apostó por la intimidad sonora, donde cada nota parecía suspendida en el aire. La acústica del recinto permitió apreciar matices delicados del saxofón soprano, instrumento insignia del músico.
El momento más memorable llegó cuando el artista extendió una de sus interpretaciones más icónicas, caminando entre el público sin perder una sola nota, un gesto que desató aplausos de pie y consolidó la conexión emocional con los asistentes.
Monterrey responde al llamado del jazz
El regreso de Kenny G a Monterrey reafirma el interés del público local por propuestas de alto nivel musical y experiencias más refinadas. Su presentación no solo fue un concierto, sino una experiencia sensorial que equilibró nostalgia, romanticismo y virtuosismo.
En una ciudad acostumbrada a grandes espectáculos, la sencillez elegante de esta noche demostró que, a veces, basta un saxofón y una melodía bien ejecutada para conquistar a toda una audiencia.