06/06/2026
MIGUEL FLORES: A mis hijos: Desde un caballo a un ser humano; cambiar vidas es crecer.
Por MIGUEL CALLEJA
Mientras cepilla a uno de los muchos caballos que ha rescatado, Miguel Ángel Flores mira de reojo para ver que su pequeño hijo permanezca atento.
En algún momento el niño va a rociar agua con una manguera sobre el cuerpo del equino… juguetea con el agua que le salpica el rostro, pero muestra también un gesto compasivo cuando observa las heridas del animal, que poco a poco sanan.
“La idea primordial es que aprendan a solidarizarse con la necesidad de otros… ahora es un caballo, mañana un niño… o una familia”.
Ante la vida, dice, he aprendido que puedes hacerte de la vista gorda y pasar de largo ante alguien que vive una situación en que se vuelve vulnerable… o puedes hacerte responsable, porque si bien no es tu obligación tender la mano, yo anhelo que en mis hijos se vuelva una responsabilidad que se cumple con gusto.
Para Miguel Ángel Flores Serna, hay una diferencia enorme entre una ayuda ocasional y un compromiso.
“No juzgo, ni tengo crítica alguna para quienes apoyan ahora una necesidad y luego ya no vuelven a saber de la persona o el ser que apareció en su vida… valoro a la gente que a la salida de los Oxxo les pone comida a los perritos o a los gatos callejeros.
“Pero mi estilo es ayudar para que la gente, o para que los animales en situación vulnerable, salgan completamente de eso que los tiene atados, que les hace sentir fracasados o rechazados”.
Flores Serna ha visto en los caballos maltratados o en situación de abandono, la oportunidad para educar a sus hijos en la buena costumbre de buscar cambiarle la vida al necesitado.
“Claro que cambiar la vida de alguien significa un gran esfuerzo, un compromiso con lealtad, sin duda, disciplina y desde luego, buen corazón”.
-¿Y tú lo aprendiste de alguien?
De mis padres, de mi abuelo… aprendí a dar las gracias por lo que recibo de parte de Dios… aprendí que tener recurso para apoyar es un hermoso privilegio.
“Ellos nunca cerraron los ojos ante la necesidad de otros; ¿cómo iba a hacerlo yo?... ahora quiero que mis hijos sepan que siempre es posible cambiar la vida de otros para bien”.
Mi esposa es en este caso, la poseedora de una gran mirada que capta todo… a veces ando metidísimo en cosas de trabajo, ausente por un momento del mundo… entonces basta con que se aclare la garganta, o con una mirada… o de plano con un llamado de atención para que mire algo que ella descubrió… alguien, una persona, o un animalito al que debemos tender la mano.
“Ella es además de la mujer a la que amo, la socia perfecta en esta empresa de vida, que nos da muchas satisfacciones por el éxito empresarial, por el éxito en nuestro trabajo como servidor público, y sobre todo, por el éxito en la más importante de todas las empresas: MI Familia.
“En esto, en la familia, los caballos rescatados son un gran proyecto para unirnos y para ejercitar esa acción responsable por cambiar la vida de quien lo necesita”.