20/08/2026
Acuerdos que dan resultados: la trayectoria que distingue a Carlos Torres Piña
En política, la experiencia adquiere valor cuando se traduce en decisiones, responsabilidades asumidas y resultados concretos. El paso de Carlos Torres Piña por el Poder Legislativo, la Secretaría de Gobierno y la Fiscalía de Michoacán no representa únicamente una sucesión de cargos, sino un proceso de formación pública que le ha permitido conocer desde dentro el funcionamiento de las
instituciones. En cada etapa aparece una misma constante, utilizar ese conocimiento para construir acuerdos, tomar decisiones y atender problemas que afectan directamente a la gente.
Su experiencia federal representa una primera parte de esa formación. Torres Piña fue diputado federal en dos ocasiones y, durante la LXIV Legislatura, presidió la Comisión de Vivienda de la Cámara de Diputados, desde donde participó en la
discusión de temas relacionados con vivienda, desarrollo urbano, ordenamiento territorial y coordinación con las instituciones responsables de esa política pública.
No fue un espacio menor. La vivienda obliga a entender problemas que van desde
el acceso a créditos y la regularización de la tierra hasta el crecimiento de las ciudades y las condiciones de las familias. Presidir esa comisión implicó interlocución con legisladores de distintas fuerzas y con autoridades federales,
además de participar en ejercicios de rendición de cuentas como las comparecencias del sector.
Como Secretario de Gobierno, cargo que desempeñó en dos etapas, Torres Piña
tuvo entre sus principales tareas mantener comunicación con municipios, organizaciones sociales, actores políticos, los poderes y resolver el día a día, un conflicto social, atender una demanda municipal o mantener comunicación con
sectores que sostienen posiciones diferentes exige una capacidad para identificar coincidencias y encontrar una salida posible aun cuando las partes no piensen igual.
Durante su paso por la Fiscalía General del Estado, Torres Piña amplió la idea tradicional de procuración de justicia para incorporar también prevención, tecnología, atención ciudadana y combate interno a prácticas de corrupción.
Ejemplo de esto es el Sistema PRESENTE, una plataforma diseñada para registrar mediante códigos QR la entrada y salida de estudiantes y generar notificaciones en tiempo real para madres, padres y tutores. La herramienta busca
atender desde la prevención una preocupación cotidiana de las familias, saber si
sus hijas e hijos llegaron y salieron de la escuela.
En la misma lógica se impulsaron los foros Desconéctate y Reconéctate, enfocados en riesgos asociados al uso de tecnologías y redes sociales entre adolescentes.
Además, la Fiscalía mostró resultados en mecanismos alternativos de solución de
controversias. A ello se sumó una política pública de cero tolerancia frente a actos de corrupción dentro de la propia institución, que derivó incluso en acciones judiciales contra servidores públicos señalados por conductas como cohecho y
delitos contra la administración de justicia.
En la Cámara de Diputados aprendió la construcción legislativa y la negociación
entre fuerzas distintas. En la Secretaría de Gobierno, el diálogo se convirtió en herramienta para mantener gobernabilidad y construir acuerdos. Y en la Fiscalía, esa experiencia tuvo que traducirse en decisiones, prevención y resultados
institucionales.
Esa combinación explica por qué Torres Piña suele insistir en una idea que ha acompañado su recorrido político, escuchar es necesario, pero no suficiente; porque la experiencia pública no debería medirse solamente por los cargos ocupados, sino por lo aprendido en ellos y por la capacidad de convertir ese aprendizaje en resultados.