26/05/2026
| La tómbola del poder
[Isaac López]
Hay decisiones públicas que parecen diseñadas no para resolver problemas, sino para evidenciar la ausencia de una idea de gobierno.
La propuesta del alcalde de Navojoa de definir mediante una tómbola qué calles serán pavimentadas pertenece exactamente a esa categoría. No se trata únicamente de una declaración desafortunada. Es una visión completa de cómo se entiende el ejercicio del poder: sustituir la planeación por el azar y presentar la improvisación como si fuera igualdad.
La imagen es poderosa por sí sola. Mientras miles de ciudadanos lidian todos los días con vialidades destruidas, suspensión de vehículos, drenajes colapsados y sectores enteros convertidos en lodazales tras cada lluvia, la respuesta institucional que aparece desde el gobierno municipal es una rifa.
Como si administrar una ciudad fuera organizar una kermés.
El problema no es solamente político. Es técnico. Una ciudad seria establece prioridades con base en diagnósticos urbanos, densidad poblacional, movilidad, conectividad, riesgos sanitarios y desarrollo económico. El pavimento no debe decidirse por simpatía política, pero tampoco por suerte. Debe responder a una estrategia integral de ciudad.
Y ahí aparece la pregunta incómoda: si el criterio será una tómbola, entonces ¿para qué sirve el gobierno?
Gobernar implica exactamente lo contrario del azar. Significa tomar decisiones difíciles, asumir costos políticos y establecer prioridades claras. Significa explicar por qué una colonia necesita atención urgente antes que otra. Significa tener una visión de desarrollo urbano que vaya más allá del impacto mediático de un video en redes sociales.
La tómbola, en el fondo, revela otra cosa: un intento por desactivar futuras críticas. Si todos participan en el sorteo, nadie puede reclamar exclusión. Si la suerte decide, el gobierno evita cargar con la responsabilidad de decidir.
Pero las ciudades no avanzan cuando sus autoridades dejan de decidir. Retroceden.
El discurso oficial intenta vender la idea como un modelo “parejo”. Sin embargo, la igualdad verdadera no consiste en repartir oportunidades al azar, sino en atender primero los rezagos más profundos. Hay colonias en Navojoa donde las calles dejaron de ser funcionales hace años. Hay comunidades rurales prácticamente desconectadas. Hay sectores donde la infraestructura no sólo afecta movilidad, sino seguridad, comercio y calidad de vida.
Eso no se resuelve sacando papelitos de una urna.
La política moderna exige capacidad técnica, planeación urbana y visión de largo plazo. Lo demás es propaganda administrada.
Y quizá eso sea lo más preocupante del episodio: normalizar que la improvisación puede sustituir al gobierno. Porque cuando una ciudad comienza a aceptar que sus prioridades se definan por tómbola, el verdadero riesgo no es únicamente perder calles pavimentadas. El verdadero riesgo es perder la noción de lo que significa gobernar.
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[Isaac López] | isaaclopeznavojoa
Analista de Administración Pública |
Maestro Universitario |
Comunicador |