09/04/2026
LA SOBERBIA TIENE NOMBRE: ESTEBAN BAUTISTA
¡Aguas, Gobernadora! Despierte y mire hacia el Congreso, porque ahí dentro se gesta una traición que huele a ambición rancia. Apenas lleva un año y cuatro meses con el mazo de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) en la mano y el diputado Esteban Bautista ya se siente dueño de Veracruz.
En un desplante de soberbia que raya en lo ridículo, el señor ya anda en campaña abierta, armando reuniones y exigiendo lealtades bajo la promesa —o amenaza— de que él será el próximo gobernador. Tal y como se sucedió recientemente en uno de los hoteles más lujosos de la Pluviosilla, dónde disque ofreció una brillante conferencia de prensa.
¿En qué planeta vive, diputado? Veracruz arde en mil broncas: inseguridad, falta de infraestructura, deudas sociales históricas... y mientras el Estado reclama gobernabilidad, usted está ocupado midiéndose la banda presidencial frente al espejo.
Su gestión al frente de la JUCOPO no es más que un rotundo fracaso; en lugar de ser el puente que Veracruz necesita, se ha convertido en un muro de egolatría.
Parece que la historia se repite, pero corregida y aumentada. Estamos viendo la versión "revolucionada" del fantasma de Erick Cisneros, el tristemente célebre "Bola 8". Aquel también se creyó intocable, también se sintió sucesor antes de tiempo y terminó en el basurero de la historia política. Pero Bautista es peor: tiene el descaro de usar el nombre de la Gobernadora para validarse, pregonando a los cuatro vientos que ella es quien lo manda a placearse. ¡Qué poca m***a!
Dice la voz de pasillo que el diputado se refiere a sus críticos como "puros habladores que nadie quiere", y se jacta de que nadie debe preocuparse por sus movimientos porque, según él, la Gobernadora solo le dice qué hacer. ¿Esa es su "ética" y su "coordinación"? ¿Esconderse tras las faldas del Ejecutivo para saciar su hambre de poder?
Diputado Bautista, entienda algo: no son los tiempos y, mucho menos, son los modos. Veracruz no necesita a otro "iluminado" que antes de dar resultados ya está pidiendo el siguiente puesto. Usted llegó para dar estabilidad a la LXVII Legislatura, no para usar la JUCOPO como trampolín personal.
Bájese de su nube, deje de repartir promesas de humo y póngase a trabajar, que para ser gobernador se necesita mucho más que una oficina de lujo y una ambición desmedida. Por ahora, usted solo es el retrato de la ingratitud política. ¡Qué decepción!