19/09/2026
Registro del Oráculo: Un omega para el heroe
Capítulo 50
La mañana de la boda amaneció limpia, con un cielo de un azul claro y brillante que parecía haber sido pintado para la ocasión.
En la casa, el vestido de corte imperio permanecía resguardado dentro de su estuche de tela blanca, colgado en el armario de la habitación de invitados. Izuku había sido claro: nadie, y mucho menos Katsuki, podía ver el diseño antes de la ceremonia. El alfa, aunque refunfuñó los días previos afirmando que esa tradición era una soberana tontería, había cumplido la orden al pie de la letra; en el fondo, una curiosidad ferviente lo carcomía por descubrir cómo se vería su omega luciendo el vientre de cinco meses frente al altar.
Sin embargo, la paciencia de Katsuki fue puesta a prueba a las ocho en punto de la mañana.
Un golpe en la puerta anunció la llegada del séquito de héroes. Eijiro Kirishima, Shoto Todoroki, Denki Kaminari y Hanta Sero prácticamente tomaron la casa por asalto.
—¡Es hora, Blasty! —exclamó Denki, entrando sin pedir permiso mientras llevaba una funda con el traje de etiqueta de Katsuki.
—¡¿Qué carajos hacen aquí tan temprano?! —gruñó Katsuki, apareciendo en el pasillo solo con pantalones deportivos y el cabello desordenado, emanando una ligera chispa de calor defensivo.
—La tradición dicta que el novio alfa no puede ver a su omega el día de la boda hasta la ceremonia —explicó Kirishima con una radiante sonrisa y los pulgares arriba—. Así que te vienes con nosotros al hotel cerca del salón para arreglarte allá. Shoto y yo somos tu escolta personal.
—Ni de chiste me voy de mi propia casa —espetó Katsuki, dando un paso atrás—. Izuku aún no ha desayunado bien y no voy a dejarlo solo con ustedes, par de idiotas.
—No estará solo —intervino Shoto con su habitual tono plano, —. Denki, Hanta y mi hermano Touya se quedan a cuidarlo y a asistirlo con su vestuario. Y en cuanto al lazo mental... ustedes tienen esa conexión que la mitad de los alfas del país envidian. Puedes hablarle por la mente todo el tiempo que quieras para cerciorarte de que no haya colapsado.
—No voy a...
—Kacchan —la suave voz de Izuku se escuchó desde la cocina. El omega salió vistiendo un bata holgada, con una taza de té entre las manos y una sonrisa en los labios—. Ve con ellos. Denki y Hanta prometieron ayudarme con los detalles finales y Touya llegará en media hora. Estaré bien. Además, si te quedas aquí, vas a intentar abrir la funda del vestido antes de tiempo.
Katsuki apretó la mandíbula. Miró a Izuku, luego al par de héroes que lo flanqueaban, y finalmente soltó un bufido de pura resignación.
—Si escucho a través del lazo que alguno de esos dos comete una estupidez, voy a volar el salón completo antes de dar el "sí" —advirtió Katsuki, mirando fijamente a Denki y Hanta.
—¡Entendido, jefe! —saludaron los dos al unísono, haciendo una reverencia exagerada.
Katsuki caminó hacia Izuku, lo tomó de la nuca con suavidad y le plantó un beso en los labios, seguido de una caricia sobre su vientre. “Más te vale no estresarte, Zuzu. Te estoy vigilando por aquí” resonó la voz del alfa directamente en la mente de Izuku.
“Estaré perfecto, Kacchan. Te veo a mediodía”, respondió el omega por el lazo, enviándole una ráfaga de calma y afecto.
Finalmente, Kirishima y Shoto se llevaron a rastras al Héroe Número Uno junto con sus cosas, dejando la casa en una paz relativa.
Las horas matutinas transcurrieron entre risas, aromas de café y los retoques finales. Dos horas antes del evento, la puerta volvió a abrirse para dar la bienvenida a Inko Midoriya, quien llegaba acompañada por Natsu, su omega, y Fuyumi.
En cuanto Inko cruzó el umbral y vio a Izuku sentado frente al espejo con el peinado listo y un toque de color natural en los pómulos, las lágrimas no tardaron en aparecer.
—¡Mi niño precioso! —sollozó la omega mayor, llevándose las manos a la boca mientras Fuyumi le pasaba un pañuelo de inmediato—. Te ves tan hermoso...
—Mamá, por favor, no llores que me vas a hacer llorar a mí también —pidió Izuku con los ojos húmedos, levantándose con cuidado para abrazarla.
Inko lo sostuvo con una ternura infinita, acariciando la curvatura de su vientre sobre la bata antes de mirar alrededor. Observó a la familia reunida: los hermanos Todoroki, los amigos de Izuku y el ambiente de calidez que llenaba el lugar. De pronto, la mujer pareció tomar una decisión y caminó hacia donde Touya estaba apoyado contra el marco de la ventana, vistiendo ya un traje oscuro ajustado.
—Touya —llamó Inko con suavidad.
El mayor de los Todoroki levantó la mirada, sorprendido por la solemnidad del tono.
—¿Qué pasa, Señora Inko?
—Quiero pedirte un favor muy especial —respondió Inko, tomando las manos del alfa—. Quiero que seas tú quien entregue a Izuku en el altar.
La sala entera se quedó en un absoluto silencio.
Touya parpadeó, completamente descolocado. Su rostro habitual de sarcasmo se desmoronó por completo, dejando al descubierto una rara expresión de desconcierto.
—¿Yo? —preguntó Touya, apuntándose el pecho con el pulgar—. Señora... soy el villano de una historia mal contada, no soy perfecto y suelo ser explosivo, demasiado protector con Izuku y con quienes considero familia, pero no sé si deba recibir tal honor. ¿Por qué no lo hace usted?
—Porque has sido su hermano mayor toda la vida —respondió Inko dulzura, mirándolo a los ojos con verdadero afecto maternal—. Has estado ahí para protegerlo, lo cuidaste cuando estuvo mal y fuiste quien corrió a su lado hace unos días sin dudarlo. Eres la persona correcta, Touya. Mi hijo te adora.
Touya miró a Izuku, quien le sonreía desde el centro de la habitación con los ojos brillantes y un asentimiento de cabeza que no dejaba lugar a dudas. El alfa trago saliva, bajó la cabeza para ocultar la pequeña sonrisa de orgullo que amenazaba con vérsele y soltó un suspiro resignado.
—Está bien —murmuró Touya—. Pero si tropiezo en la alfombra, le echaré la culpa a los zapatos. Ah... y tengo que mandarle un mensaje a Keigo rápido para decirle que lo veo directamente en la recepción, porque si llega antes se va a burlar de mí.
La frase salió de su boca de forma tan natural que le tomó tres segundos enteros darse cuenta de lo que acababa de revelar.
Denki Kaminari dio un salto en el sofá, abriendo los ojos como platos.
—¡¿KEIGO?! —gritó Denki, apuntándolo con el dedo—. ¡¿EL HÉROE HAWKS ES TU OMEGA?! ¡LO SABÍA! ¡SABÍA QUE ESA FORMA EN LA QUE SE MIRABAN EN LAS REUNIONES NO ERA POR TRABAJO!
—Cierra la boca, rubio eléctrico —gruñó Touya, sintiendo las orejas arder ligeramente mientras trataba de recuperar la compostura—. No es asunto tuyo.
—¡Pero si siempre lo negaban! —insistió Denki, acercándose con una sonrisa burlona—. Toda la comunidad de héroes decía 'no, solo somos buenos amigos de patrulla', ¡y resulta que el héroe número cinco es tu omega! ¡Eres un mentiroso, Touya!
—Denki, si das un paso más hacia mí, voy a chamuscarte ese peinado perfecto antes de que nos subamos a los autos —amenazó Touya, dejando escapar un ligero hilo de humo entre los dientes.
Hanta y Natsu se soltaron a reír sonoramente por la interacción, mientras Fuyumi negaba con la cabeza con una sonrisa divertida. La tensión y los nervios del evento se disiparon por completo en esa linda y caótica escena familiar.
Una hora antes del mediodía, Izuku finalmente se colocó el vestido de corte imperio. La tela marfil caía con una elegancia sublime, abrazando suavemente su pecho y dejando que la falda se abriera con fluidez justo por encima de su vientre, celebrando la nueva vida que llevaba dentro en lugar de ocultarla. El broche de plata que le había regalado su madre brillaba con discreción cerca de su corazón.
Todos los presentes se quedaron sin aliento al verlo salir. Estaba listo.
Subieron a los automóviles asignados y emprendieron el trayecto hacia el salón donde se llevaría a cabo la boda íntima.
El jardín privado donde se celebraba la ceremonia estaba decorado con flores de cerezo, telas de tono crema y una vista espectacular a las montañas. Solo estaban presentes los amigos más cercanos, los colegas de confianza y la familia.
En el altar, Katsuki parecía una estatua esculpida en mármol. Vestía un traje de gala negro diseñado a la medida que resaltaba su figura imponente. Sus manos estaban ligeramente cruzadas al frente y su mirada fija en la entrada del pasillo principal. A través del lazo, la anticipación y el pulso acelerado de ambos creaban una melodía constante de ansiedad y emoción.
Entonces, la música suave comenzó a sonar.
Las puertas del jardín se abrieron e Izuku apareció en el pasillo, sostenido del brazo de Touya.
La reacción de Katsuki fue inmediata e incontrolable.
El Héroe Número Uno, el alfa implacable y temido por los villanos, sintió que el mundo entero se detenía. Sus ojos carmesí se dilataron por completo al ver a Izuku. La forma en que la luz del sol golpeaba la tela del vestido, la gracia con la que caminaba y, sobre todo, la hermosa y orgullosa curvatura de su vientre que ahora lucía sin reservas, hicieron que a Katsuki se le fuera el aire de los pulmones.
Sus labios se entreabrieron ligeramente y, sin poder evitarlo, los ojos del alfa se llenaron de un brillo acuoso. Un jadeo reprimido se escuchó entre los invitados de las primeras filas al notar la expresión de absoluta devoción en el rostro de Dynamight.
“Te ves... jodidamente hermoso, Izuku”, susurró la voz de Katsuki en la mente de Izuku, cargada de un amor tan denso que hizo que al omega le temblaran las piernas.
Touya guio a Izuku hasta el altar con paso firme. Al llegar frente a Katsuki, el alfa mayor soltó la mano de su hermano adaptativo y miró a Katsuki a los ojos con una mortal seriedad.
—Si lo haces llorar de dolor una sola vez, la explosión que tuviste en la ciudad va a parecer un juego de niños comparada con lo que te voy a hacer —murmuró Touya en tono bajo.
—Ni en tus sueños, llamitas —respondió Katsuki con voz áspera, tomando la mano de Izuku con una delicadeza extrema, como si sostuviera el tesoro más valioso del universo.
El oficiante comenzó la ceremonia, pero para la pareja, el resto del mundo se había vuelto un murmullo distante. Solo existían ellos dos y el pequeño latido que resonaba entre sus aromas combinados.
Llegó el momento de los votos.
Izuku tomó aire, mirando directamente a los ojos rojos que lo observaban con tanta intensidad.
—Katsuki... —empezó Izuku, con la voz ligeramente temblorosa, era tanta la felicidad de su momento —. Durante mucho tiempo pensé que el amor era algo complicado, algo por lo que tenía que luchar hasta quedar exhausto. Pero contigo aprendí que el amor verdadero es un refugio. Eres mi fuerza cuando siento que caigo, eres la tormenta que me protege y el alfa más dedicado que pude haber deseado para nuestro hijo. Te prometo amarte en cada victoria, en cada cicatriz y en cada día de nuestra vida. Mi corazón y mi alma son tuyas, Kacchan.
Katsuki tragó el n**o que tenía en la garganta. Apretó las manos de Izuku y dio un paso más cerca, sin importarle que la audiencia entera los estuviera mirando.
—Izuku —la voz de Katsuki resonó grave y profunda en el jardín—. Nunca he sido bueno con las palabras suaves y tú lo sabes mejor que nadie. Soy ruidoso, soy impulsivo y a veces soy un dolor de cabeza. Pero desde que entraste a mi vida, entendí que no hay ningún título, ninguna victoria ni ninguna medalla que valga nada si no estás tú a mi lado para compartirla. No te prometo una vida tranquila, porque sabemos que eso es imposible con nosotros... pero te prometo que nunca más vas a tener que sentirte solo. Voy a ser el escudo de esta familia. Voy a protegerte a ti y a nuestro cachorro con cada gota de mi sangre. Eres mi omega, mi único hogar, y te voy a amar hasta el último aliento de mi vida.
Varias personas en la audiencia soltaron sollozos ahogados, incluida Inko, quien se apoyaba en el hombro de Natsu mientras se secaba las lágrimas.
—Los declaro Alfa y omega —anunció el oficiante con una sonrisa—. Puede besar a su omega.
Katsuki no esperó ni un segundo. Rodeó la cintura de Izuku con ambos brazos, lo pegó a su cuerpo y lo besó con una pasión y una ternura que sacudieron el lazo mental por completo. Izuku le correspondió el beso, pasando los brazos alrededor de su cuello mientras los aplausos y vitoreos de los presentes estallaban en el lugar.
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¡Se nos casaron!
¡Esto es tan hermoso!
La imagen fue tomada de pinteres si conoces al creador déjamelo en los comentarios
Skadi