16/05/2026
🔴 Compartir mis conocimientos con los nuevos talentos
⚫️ por: Fabian Zuriel
Después vino uno de los retos más grandes: la preparación de atletas del estado de Hidalgo. Fue un trabajo a largo plazo donde entendí que no solo se entrena el cuerpo, también la mente. Aprendí a conocer las capacidades físicas y mentales de cada atleta, porque todos responden diferente al esfuerzo, la presión y la disciplina.
En la etapa de preparación general encontré muchas dificultades. La mayoría no estaba acostumbrada a ese tipo de trabajo. Algunos decían que era demasiado pesado, otros que no era parte de su especialidad, e incluso había quienes no querían adelgazar porque pensaban que perderían fuerza. Aun así, busqué diferentes maneras de motivarlos y desarrollar sus capacidades: entrenamientos en distintos terrenos, actividades recreativas, trabajo con materiales variados, entrenamientos en altura y ejercicios mentales para fortalecer la disciplina y la confianza.
En la etapa específica, analicé las condiciones y habilidades de cada atleta para enfocarlas en su prueba. Cada uno tenía capacidades distintas y necesitaba un trabajo personalizado para mejorar su rendimiento. Comprendí que no todos avanzan igual y que el verdadero entrenamiento consiste en adaptar las cargas y los métodos de acuerdo con las necesidades individuales.
La etapa precompetitiva también tuvo grandes obstáculos. En Hidalgo prácticamente no existían eventos de pista y campo de manera constante. Solo se organizaban algunas competencias cada dos meses por parte del ISSSTE, y muchas veces ni siquiera estaban todas las pruebas. Eso limitaba mucho la preparación y la experiencia competitiva de los atletas.
Además, muchos preferían participar en carreras callejeras por la emoción inmediata o por el dinero. Sin embargo, en muchas ocasiones decidí no permitirles competir, porque entendía que las lesiones y la ambición a corto plazo podían alejarlos de objetivos más importantes. Mi prioridad siempre fue cuidar su proceso y pensar en el futuro deportivo de cada uno.
Finalmente llegó la etapa competitiva, donde todo el esfuerzo comenzó a dar resultados. Los atletas que siguieron una preparación específica lograron obtener medallas nacionales e internacionales. Ahí confirmé que la disciplina, la paciencia y la preparación correcta sí pueden transformar vidas y abrir oportunidades.
Con el tiempo aprendí a identificar las cargas adecuadas para cada atleta y también la mentalidad que caracteriza al deportista mexicano. Comprendí que muchos entrenadores extranjeros llegan con métodos intensos sin antes conocer las capacidades físicas y emocionales de nuestros atletas. En ocasiones solo sobrecargan el trabajo para ver quién resiste, cuando en realidad el verdadero desarrollo deportivo requiere paciencia, conocimiento y trabajo a largo plazo.
⚪️