26/08/2026
UN DÍA COMO HOY 26 DE AGOSTO DE 1959, HACE 67 AÑOS A LAS 2 AM. SE PRESENTÓ UN SISMO QUE DAÑO, LA IGLESIA ANTIGUA DE PAJAPAN Y TATAHUICAPAN.
A fines de agosto de 1959, un sismo con magnitud de 6.5 grados en la escala de Richter, registrado a las 2:25 de la mañana del 26 de agosto, convirtió en tragedia el ambiente.
Ese mismo día se produjeron cuatro réplicas: a las 9 de la mañana, una de la tarde, 9:30 de la noche y 3:45 horas del 26 de agosto. El movimiento teutónico, de acuerdo al Observatorio de Tacubaya, tuvo su epicentro en el Golfo de México, a unos 50 Kms. de la ciudad de Coatzacoalcos y 27 del volcán de San Martín.
Cuentan personas de Pajapan y tatahuicapan que algunos de sus abuelos fueron unos de los testigos del macrosismo, decían que a nuestra corta edad (cinco años) al otear el aire los perros de la barriada iniciaron lúgubres aullidos, lánguidos y entrecortados... se oyeron laudillos por todas partes... después
hizo un silencio corto, cosa de segundos... en seguida se oyó a lo lejos un zumbido, que fue creciendo poco a poco a medida que se acercaba; era como el zumbar de un aguacero que caen por estas latitudes del Sureste... de pronto se oyó un estruendo; como el impacto de algo extrañamente desconocido. La casas se sacudieron con ruido infernal y la tierra se empezó a mover peligrosa y horrorosamente.
El sismo, que tuvo una duración de 35 segundos, agrietó calles, destruyó viviendas y edificios, entre ellos el templo de San Juan de Dios; la iglesia sufrió muchos daños.
El terremoto también dañó otras poblaciones como Sayula, Oluta, Acayucan, Cosoleacaque, Oteapan,pajapan, Chinameca, Minatitlán y Coatzacoalcos.
Esa noche del 26 de agosto siendo a las 2 am de la mañana todo el pueblo de PAJAPAN se mantuvo en oración, para nuestro pueblo ya era el fin del mundo, después de que pasó el sismo que duró aproximadamente 30 0 35 minutos, todas las familias acudieron a
la iglesia con la finalidad de seguir orando a nuestro Dios. Llegando al lugar santo la comunidad contemplaba la iglesia con mucha tristeza por verla destruida, las imágenes religiosas que se encontraban ahí por milagro no fueron destruidos, cuentan Nuestros abuelos que lograron sacarlos.
Cuentan: que al día siguiente se miraba blanco por todos lados qué había caído ceniza. Y era totalmente triste.
Este era uno de los tantos relatos que contaban nuestros abuelos.
1959