15/09/2026
SU "MERO MOLE".
* "Cero y van dos". En menos de una semana, el gobernador de Chiapas recibe aplausos, reconocimientos y hasta es considerado como un personaje de la *socialité*
* De hecho, le gusta, le fascina y le enorgullece estar en esos tipos de tumultos y vítores, mucho más si son producto de acertadas acciones.
PERFIL FRONTERIZO. Por: Raymundo Díaz S.- Esperemos que ese noble, emblemático y casi divino ser, no sea usado sólo para complacer caprichos y lograr intereses políticos turbios, y sea verdadera la causa que se pretende con la iniciativa de ley aprobada este lunes por el congreso del estado.
La palabra MUJER -así, con mayúsculas-, merece todo el respeto del mundo y no esperamos lo contrario en la reforma hecha a la constitución local este lunes en Chiapas.
Bajo este entendido, y como dijera la colega Lucía Grajales, "¡Pues ya se aprobó! Ahora no queremos a las novias, esposas, hermanas y comadres en las presidencias, sino a mujeres de lucha", exactamente, ni más ni menos.
Hoy, el gobernador, Eduardo Ramírez Aguilar, está en una cima socio-política; el pasado viernes fue reconocido a nivel nacional y por la mismísima presidenta Claudia Sheinbaum, por la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodriguez Velázquez y por el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Federal, Omar García Harfuch, y ahora es vitoreado por decenas, centenas y millares de mujeres por la reciente reforma en dónde se pondera y se eleva a rango de ley su participación política en Chiapas.
Esos apoyos sociales y esos desbordamientos cariñosos al estilo *socialité*, no deben echarse en s**o roto, mucho menos usarse como moneda de cambio para lograr intereses oscuros.
Con la nobleza, humildad y sensibilidad de la MUJER no se debe jugar, y estos cambios DEBEN SER VERDADEROS, no simulaciones para colocar ahí sólo a las que están a lado de los "poderosos" o bajo la instrucciones de los patrocinadores. Los cambios a la ley deben ser reales y permanentes, como también los aplausos y reconocimientos al ejecutivo chiapaneco. Nada debe ser un juego o, repetimos, simulación.
Estaremos pendientes, muy pendientes.
Ya abundaremos, y mucho, muchísimo. He dicho.