18/08/2026
Ágora política
Por Edgar Portilla Pulido
La herramienta principal de Jaime Humberto: La Oclocracia
Vaya que ya no nos sorprendemos de lo que los actores políticos (porque para ser políticos de verdad les falta mucho) hacen con tal de mantenerse en el radar y asegurar el hueso donde se encuentran.
Sin irnos muy lejos. Jaime Humberto Pérez Bernabe, el que se hace llamar representante del sexto distrito, poco o nada ha hecho por impulsar a la región que tres veces consecutivas lo ha llevado a la tribuna más alta de la nación.
Jaime Humberto ha estado y sigue estando en comisiones muy importantes, como la de Ética y la de Defensa Nacional. Sin embargo, solo va a debatir lo que le ordenen, sin mostrar criterio propio. En la de Ética no ha movido un dedo para atender las denuncias por acoso, violencia o tráfico de influencias entre sus propios compañeros legisladores. Mientras tanto, en la de Defensa Nacional tampoco ha hecho nada por respaldar a las fuerzas armadas ni para exigir mejores condiciones laborales para la tropa, mucho menos para garantizar la seguridad de la población.
Lo más "destacado" que registra el Sistema de Información Legislativa sobre su trabajo es haber propuesto un día conmemorativo para las bandas de guerra y la creación de una moneda especial para la Escuela Militar de Transmisiones. De ahí en fuera, nada.
Lo que sí aprendió a hacer muy bien son dos cosas. La primera, comportarse como un aristócrata de la política, pues no solo lleva estos casi ocho años en el Congreso, sino que desde muy joven ha vivido del presupuesto tras ser síndico y luego presidente municipal de Gutiérrez Zamora.
La segunda es utilizar con maestría una herramienta llamada oclocracia: agitar a la gente y mantener el discurso de que los antiguos gobiernos son los culpables de todo. En cada rueda de prensa insiste en que las cosas van bien (aunque la realidad diga lo contrario) y, si algo sale mal. la culpa siempre es de los demás.
No ofrece propuestas ni soluciones reales para el Totonacapan, una zona que requiere apoyo urgente. A pesar de que los ayuntamientos dependen en gran medida de las participaciones federales y de que un legislador tiene la facultad de gestionar más presupuesto para infraestructura, obras y campo, él simplemente se deslinda. Se escudan en el pretexto de que "los diputados no manejan recursos", cuando en realidad sí pueden gestionar y presionar por su gente. Pero a Jaime Humberto eso parece no interesarle.
Aún así, el tres veces diputado no se quita la idea de volver a pegar el chicle para buscar una cuarta elección consecutiva en el 2027. Roba, porque cobra de asistencia legislativa 45,700 pesos y de atención ciudadana 28,770 pesos donde por lo mucho desquita cinco mil pesos en sus ruedas de prensa. Traiciona, porque no ha respaldado al pueblo que lo eligió colgado de la marca de Morena. Y miente, porque presume trabajar mucho cuando lo único que hace es empujarse entre sus compañeros de bancada para salir a cuadro en la tele y venir a decir sandeces en ruedas de prensa improvisadas, donde ni él mismo sabe de lo que está hablando.