07/08/2026
COLEGIO MÉXICO DA DE BAJA A 2 ESTUDIANTES CON DISCAPACIDAD
Los menores, mantenían un buen desempeño académico durante varios años, viven con una enfermedad genética que afecta su movilidad, pero no su desarrollo intelectual.
A pesar de ello, la escuela decidió darlos de baja, dejándolos sin opción educativa inmediata y obligándolos a enfrentar un cambio abrupto de entorno.
La madre aseguró que la institución actuó como si, por ser privada, pudiera decidir libremente sobre la permanencia de los alumnos sin considerar sus derechos. “Mis hijos ya tenían compañeros, amigos y una vida escolar estable. Ahora, de un día para otro, los sacan y los dejan sin escuela”, expresó con indignación.
Ciudadanos que conocieron el caso se han pronunciado en redes y de manera pública, rechazando el argumento de que una escuela particular puede actuar al margen de la ley. “No se trata de un favor, se trata de derechos. Estos niños no son un estorbo, son estudiantes con buen rendimiento a los que se les está negando la continuidad educativa por su condición”, señalaron vecinos y padres de familia.
Especialistas y defensores de derechos humanos advierten que un cambio forzoso de escuela en estas condiciones puede generar consecuencias psicológicas importantes: ansiedad, sensación de rechazo, afectación a la autoestima y ruptura de los vínculos afectivos que los menores ya habían construido con sus compañeros y maestros. Para niños con alguna discapacidad, la estabilidad del entorno escolar es aún más relevante.
Aunque el Colegio México es una institución privada, la ley mexicana es clara: las escuelas particulares que ofrecen educación básica están obligadas a respetar el principio de no discriminación y el interés superior de la niñez. La Ley General de Educación prohíbe expresamente expulsar, segregar o negarse a prestar el servicio educativo a personas con discapacidad. Además, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido en varios criterios que los colegios privados deben realizar ajustes razonables y no pueden excluir a estudiantes por motivos de salud o discapacidad.
Hasta el momento, la familia se encuentra buscando una solución urgente mientras el tiempo corre y el ciclo escolar está a punto de comenzar. Ciudadanos indignados han comenzado a alzar la voz y a exigir que las autoridades educativas investiguen el caso y que el colegio rectifique.
El mensaje de la comunidad es contundente: la discapacidad no es motivo de exclusión, y ninguna escuela, pública o privada, puede actuar como si estuviera por encima de los derechos de los niños.