02/09/2026
: cuando el trabajo comienza a incomodar
Hay una regla no escrita de la política municipal: mientras un gobierno permanece inmóvil, pocos hablan de él. Cuando comienza a moverse, las opiniones aparecen.
Tlatlauquitepec vive actualmente esa dinámica.
El Presidente Municipal Juan Manuel Téllez Salazar ha colocado en el centro de su administración una combinación de obra pública, gestión institucional, atención social y presencia permanente en las comunidades. Y durante los últimos meses, esa actividad se ha reflejado en distintos frentes.
La rehabilitación de la calle Dolores Betancourt fue inaugurada después de una intervención que permitió atender una necesidad que habitantes de la zona habían señalado durante años.
Pero la agenda municipal no se limita a la obra pública. El Ayuntamiento también ha mantenido una política de acercamiento directo con las comunidades, mediante faenas, recorridos y visitas a distintas localidades, con el objetivo de conocer de primera mano las necesidades de la población y dar seguimiento a las acciones emprendidas.
A esta dinámica se suman actividades de carácter social y comunitario, entre ellas el Festival de los Abuelitos, un espacio dedicado a reconocer, convivir y celebrar a los adultos mayores del municipio, fortaleciendo los vínculos entre las familias y la comunidad.
En materia educativa, la administración municipal también ha buscado mantener una relación cercana con las instituciones. Entre los proyectos que han generado expectativa se encuentra el respaldo a la nueva Universidad Normal, una iniciativa que representa una apuesta por ampliar las oportunidades educativas y fortalecer la formación de nuevos profesionales.
Y cuando se habla de gestión, uno de los elementos que el Ayuntamiento destaca es precisamente el respaldo y acompañamiento institucional con el que se han impulsado diversos proyectos y acciones para el municipio, buscando sumar esfuerzos con distintas instancias y niveles de gobierno.
En materia social, la historia tiene otro nombre: María José Camacho León.
Desde el DIF Municipal se han impulsado acciones que incluyen apoyos alimentarios, ayudas funcionales y coordinación con el Sistema Estatal DIF. Recientemente se reportó la entrega de 27 sillas de ruedas y apoyos alimentarios para 543 familias.
Y cuando se habla de salud, la coordinación con el Gobierno del Estado y el ISSSTEP permitió acercar servicios gratuitos a la población.
A todo ello se suma una dinámica que quizá sea menos visible en las estadísticas, pero que tiene un peso importante en la relación entre gobierno y ciudadanía: estar en las comunidades, escuchar, participar en faenas y acompañar las actividades de la población.
¿Todo esto significa que el gobierno no puede ser criticado? Por supuesto que no.
Todo gobierno debe ser cuestionado.
Pero hay una diferencia entre criticar una administración y pretender que sus acciones no existen.
Algunos medios han publicado señalamientos contra el Ayuntamiento; otros han difundido sus obras y programas. Esa diferencia de enfoques forma parte de una democracia donde la información debe contrastarse.
Lo importante es que la ciudadanía tenga ambas versiones y observe directamente los resultados.
Porque una fotografía de una obra puede generar una discusión política.
Pero una calle terminada la recorren todos los días los ciudadanos.
Una publicación puede generar cientos de comentarios.
Pero una jornada médica beneficia directamente a quien recibe atención.
Una declaración puede provocar debate.
Pero una visita a una comunidad permite escuchar directamente a quienes viven sus necesidades.
Y una obra puede convertirse en discurso político.
Pero una nueva institución educativa puede representar oportunidades para las próximas generaciones.
Ahí está quizá la verdadera respuesta de Téllez Salazar ante sus críticos: seguir trabajando, gestionar, recorrer las comunidades y mantener el contacto directo con la gente.
Hay un dicho que circula mucho en la política: “cuando un Presidente Municipal trabaja bien, a algunos personajes políticos les incomoda”.
Puede ser una frase popular, pero la realidad es más sencilla.
En democracia, unos aplauden, otros cuestionan y otros esperan resultados.
Y al final, son los ciudadanos quienes tienen la última palabra.