04/01/2026
En América Latina, pocos países han abordado el fenómeno de los objetos aéreos no identificados desde una estructura institucional formal. Uno de los ejemplos más citados es Chile, a través del Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos (CEFAA), organismo dependiente de la Dirección General de Aeronáutica Civil.
A diferencia de investigaciones informales, el CEFAA fue creado con el objetivo de recopilar, analizar y clasificar reportes provenientes de pilotos civiles, controladores aéreos y personal técnico, utilizando protocolos aeronáuticos estandarizados. Su enfoque no buscaba explicar el origen de los fenómenos, sino determinar si representaban un riesgo para la seguridad aérea.
Uno de los casos más conocidos ocurrió en 2014, cuando un helicóptero de la Armada de Chile registró un objeto no identificado durante una operación rutinaria. El evento fue documentado mediante cámaras infrarrojas, comunicaciones internas y análisis posteriores realizados por el comité.
Tras un proceso de estudio que duró años, el CEFAA reconoció públicamente que el objeto observado no pudo ser identificado con la información disponible. La declaración no incluyó conclusiones extraordinarias, pero sí confirmó la existencia de registros que escapaban a explicaciones convencionales.
La relevancia del caso no radica solo en el objeto observado, sino en la decisión institucional de hacerlo público, mostrando cómo un organismo oficial puede reconocer límites en su capacidad de explicación sin recurrir al sensacionalismo.
Cuando una entidad aeronáutica admite que un fenómeno quedó sin identificar tras un análisis formal, ¿qué otros casos similares podrían existir sin haber sido divulgados?
Fuente: Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos (CEFAA) / Dirección General de Aeronáutica Civil de Chile (2014–2017)