23/03/2026
Todo empezó con un nombre en mi lista de contactos.
No lo había guardado.
Decía: “NO ABRAS LA PUERTA”.
Pensé que era una broma.
Hasta que tocaron.
Una vez.
Dos veces.
Miré por la mirilla.
No había nadie.
Volví al celular.
Y el contacto… ya no estaba.
Pero los golpes… seguían.
**El final está en el primer comentario…**