14/06/2026
La pobreza es uno de los desafíos más complejos que enfrenta cualquier sociedad. A lo largo de la historia se han intentado distintas soluciones, pero hay dos factores que aparecen constantemente detrás de las historias de progreso económico: el acceso al conocimiento y la oportunidad de generar ingresos de manera sostenible.
La educación no solo permite adquirir información. También desarrolla habilidades, amplía perspectivas y abre puertas que de otra manera permanecerían cerradas. Por otro lado, el empleo productivo brinda la posibilidad de transformar ese conocimiento en crecimiento, estabilidad y mejores oportunidades para las familias.
Carlos Slim ha señalado en múltiples ocasiones que el desarrollo económico duradero depende de crear condiciones para que más personas puedan aprender, capacitarse y acceder a oportunidades laborales. Cuando una persona mejora sus habilidades, aumenta su capacidad de generar valor y de construir un mejor futuro para sí misma y para quienes la rodean.
Las ayudas temporales pueden aliviar necesidades inmediatas, pero el conocimiento y las oportunidades tienen el potencial de cambiar generaciones enteras. Por eso, las sociedades que invierten en educación, capacitación y creación de empleo suelen sentar las bases para un crecimiento más sólido y sostenible a largo plazo.