23/10/2025
Él medía más de dos metros...
Tenía un coeficiente intelectual superior al de un genio…
Pero también… una oscuridad que nadie podía imaginar.
Su nombre era Edmund Kemper.
Y lo apodaron “El asesino de col3g1al4s”.
A los 15 años cometió su primer crimen: 4s #*0 a sus propios abuelos… solo para “saber qué se sentía m @ “
Años después, fue liberado por buena conducta…
Y el mundo pagó las consecuencias.
Entre 1972 y 1973, recogía a jóvenes universitarias que pedían aventón…
Les sonreía, conversaba…
Y después, las asesinaba con una fr14ld40 inhuman4.
Pero su cr1m3! más m…c4br0 fue el último…
M4@t0 a su propia madre, diciendo que “por fin había silenciado la voz que lo 4t03m3!tb@”.
Luego llamó a la policía… y confesó todo con detall3.
Su mente brillante fue estudiada por el FBI para entender cómo piensa un asesino serial.
Hoy, Edmund Kemper sigu3 vi..vo0, cumpliendo cad3n4 perpet47…
Y su historia demuestra que, a veces,
el monstruo más p3l!gros0…
no está en la 0zcur1d4d, sino dentro de una mente demasiado inteligente.