22/07/2026
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El agua no se acaba, se la están acabando
Más de medio millón de concesiones y un reducido grupo que concentra la mayor parte del agua: la discusión durante el Semillero Zapatista.
Por Redacción Nota Antropológica
Durante su participación en el Semillero Guerra contra la Humanidad, el investigador Wilfrido Gómez Arias planteó el problema del agua en México no comienza cuando deja de llover, sino cuando un entramado legal decide quién puede usar el agua, cuánto puede extraer y durante cuánto tiempo.
"El agua es un nutriente esencial, de las cosas más bellas del mundo", afirmó. "Sin embargo, hoy en día es de un puñado de personas, empresas y caciques".
Su ponencia, Nuestra agua, sus concesiones: la arquitectura legal del despojo y el acaparamiento del agua en México, fue un recorrido por más de tres décadas de políticas públicas que, según el investigador, transformaron un bien común en un recurso administrado mediante concesiones.
La pieza central de ese modelo sigue siendo la Ley de Aguas Nacionales de 1992, cuya estructura, sostiene, permanece prácticamente intacta pese a las reformas aprobadas en 2025.
Actualmente existen 533,999 títulos y permisos relacionados con el uso del agua en México, sin embargo, el reparto está lejos de ser equitativo.
"De los 533,999 títulos y permisos registrados, solamente 6,461 grandes usuarios concentran casi el 60% de las aguas concesionadas para uso consuntivo. Esto es 32,243 hectómetros cúbicos de agua al año."
En otras palabras, menos del 2 % de los usuarios concentra la mayor parte del volumen de agua concesionada para actividades como la industria, la minería, la agroindustria o la producción de bebidas.
Mientras tanto, millones de personas reciben agua por tandeo, dependen de p**as o viven con un suministro irregular.
"La p**a sí puede servir en emergencia, pero no cumple plenamente el derecho humano al agua si es irregular, cara, de mala calidad o si obliga a las familias a reorganizar su vida alrededor de esperar agua."
Una concesión es un permiso otorgado por el Estado para extraer y utilizar un volumen determinado de agua durante un periodo que puede alcanzar 30 años y renovarse posteriormente. Durante décadas, explicó Gómez Arias, estos permisos se entregaron bajo un criterio elemental: quien llegaba primero obtenía prioridad.
"El que llegó primero tenía prioridad para usar lo que le diera en ganas... No se puso límite a los volúmenes. Los primeros solicitantes podían agotar todos los volúmenes de agua disponible, mientras comunidades y pueblos quedaron como últimos."
Para 2023, 286 de los 653 acuíferos del país ya presentaban déficit, mientras que 106 cuencas enfrentaban la misma condición. En conjunto, ocho de cada diez acuíferos muestran una disminución en su disponibilidad.
Durante su intervención, Gómez Arias presentó información sobre los principales usuarios privados del agua en México:
"Estamos hablando de mineras, acereras, cerveceras, refresqueras, agroindustrias, papeleras, automotrices, inmobiliarias, bancos y personas físicas", explicó.
Más que señalar empresas específicas, el investigador insistió que el problema no es únicamente quién tiene las concesiones, sino que el propio diseño del sistema permite una concentración tan elevada de un recurso indispensable para la vida.
Según la información presentada, existen 60,074 concesiones dentro de territorios indígenas, muchas de ellas otorgadas sin reconocer los sistemas comunitarios que históricamente administraron manantiales, ríos y fuentes de abastecimiento.
"Cuando estos pueblos y comunidades intentaban regularizar o defender su acceso a estas fuentes de agua, descubrían que los volúmenes ya estaban registrados a particulares o se les negaba por estar en zonas de veda."
Aunque en 2025 se aprobaron modificaciones al marco jurídico del agua, el investigador sostiene que el núcleo del sistema permaneció sin cambios.
"Las reformas de diciembre de 2025 no cambiaron ni un ápice su estructura principal. Se mantiene el sistema de concesiones, la médula que ha permitido el acaparamiento del agua en un reducido grupo."
Desde su perspectiva, la discusión hoy en día debería de estar entorno a ¿por qué continúa administrándose bajo un modelo que favorece la concentración de su uso?
Después de los datos duros hay una pregunta que queda para la reflexión ¿Cómo es posible que un bien indispensable para la vida termine concentrado en tan pocas manos?
Para Wilfrido Gómez Arias, el problema no es únicamente la escasez del agua, sino un modelo legal que durante más de tres décadas convirtió un bien común en un conjunto de derechos de explotación.
Mientras, millones de personas viven con cortes constantes en el suministro, miles de concesiones siguen garantizando grandes volúmenes para usos industriales, agrícolas y comerciales.
"El agua es infraestructura, salud pública, tiempo, dignidad, ecosistema y autonomía cotidiana", concluyó. "Pero todo eso se ha subordinado a una lógica de acumulación por despojo."
La conferencia completa de Wilfrido Gómez Arias está disponible en el canal de YouTube del EZLN, dentro de la segunda sesión del Semillero Guerra contra la Humanidad.
Referencia:
Gómez Arias, W. A. (2026). Nuestra agua, sus concesiones: la arquitectura legal del despojo y el acaparamiento del agua en México. Ponencia presentada en el Semillero Guerra contra la Humanidad, EZLN, 20 de julio de 2026. Disponible en el canal de YouTube del EZLN.