20/07/2026
🛥️ Brunswick Reynosa:
El final de una historia que marcó a toda una generación de trabajadores
Después de 23 años de historia, Brunswick Boats se despide de Reynosa, poniendo fin a una etapa que dejó una huella imborrable en la industria maquiladora y en miles de familias tamaulipecas.
La empresa inició operaciones en Reynosa en 2002 y, con el paso de los años, se convirtió en una de las plantas de fabricación de lanchas más importantes del mundo.
Desde esta ciudad salieron embarcaciones de marcas reconocidas internacionalmente como Bayliner, Sea Ray, Heyday, Trophy y Lund, fabricadas por manos reynosenses con calidad de clase mundial.
Durante su etapa de mayor crecimiento, Brunswick llegó a generar más de 1,500 empleos directos, convirtiéndose en el sustento de miles de familias y en una escuela de formación para técnicos, operadores, ingenieros, supervisores y especialistas que hoy son reconocidos por su experiencia y profesionalismo.
Su compromiso con la excelencia no solo se reflejaba en los productos que fabricaba.
La planta obtuvo numerosos reconocimientos por seguridad, calidad y mejora continua, destacando el logro de más de cuatro millones de horas trabajadas sin accidentes con tiempo perdido, así como múltiples premios otorgados por el corporativo gracias al compromiso de su personal.
Paradójicamente, apenas unos años atrás la empresa apostaba por Reynosa. En 2021 anunció una importante expansión de sus instalaciones para incrementar su capacidad de producción y generar cientos de nuevos empleos. Sin embargo, los cambios en el mercado mundial llevaron a la corporación a tomar la decisión de concentrar la fabricación de embarcaciones en plantas de Estados Unidos, anunciando en 2025 el cierre de las operaciones en Reynosa.
Durante los últimos meses, el proceso de cierre se ha desarrollado de manera gradual, liquidando a los trabajadores conforme a la ley, reconociendo los años de esfuerzo de quienes hicieron grande a esta empresa.
Como parte de esta despedida, Brunswick organizó un evento especial dentro de sus instalaciones para agradecer a sus colaboradores. Fue un momento para recordar historias, reconocer trayectorias y despedir con orgullo un capítulo que difícilmente será olvidado.
Hoy no cierra solamente una planta.
Cierra un lugar donde miles de personas hicieron amistades, crecieron profesionalmente, formaron familias, compraron su primera casa, sacaron adelante a sus hijos y demostraron que el talento de Reynosa puede competir con cualquier parte del mundo.
A todos los que alguna vez portaron el uniforme de Brunswick les queda algo que nadie podrá quitarles: el orgullo de haber formado parte de una empresa de talla internacional y de haber puesto el nombre de Reynosa en lo más alto de la industria náutica.
Porque las fábricas pueden cerrar sus puertas...
Pero el legado de quienes las hicieron grandes permanece para siempre.