04/09/2026
Sean honestos: si pudieran elegir, ¿preferirían un producto natural antes que un medicamento?🤔🤔
Porque justo hoy tuve un caso que explica por qué esa decisión no siempre es tan sencilla.
Tengo un paciente con diabetes e hipertensión de varios años de evolución, actualmente con cifras de glucosa y presión arterial fuera de control. Es sedentario, pasa gran parte del día sentado o acostado y camina con apoyo de bastón por dolor crónico en ambas rodillas.
En consulta hemos insistido en medidas no farmacológicas: movilidad, ejercicio de bajo impacto y cambios progresivos en su estilo de vida. Sin embargo, evita tomar sus medicamentos porque teme “dañarse los riñones”.
Para el dolor, en cambio, consume este producto “natural”: Ortiga + Ajo Rey. 🤦🏻♀️
El problema es que no es simplemente un remedio herbolario. Este tipo de producto ha sido señalado por COFEPRIS porque puede contener fármacos no declarados como diclofenaco, metocarbamol y dexametasona, ingredientes que el paciente muchas veces desconoce que está consumiendo.
Y aquí está la paradoja: por miedo a los efectos secundarios de medicamentos indicados y vigilados por un médico, algunos pacientes terminan consumiendo productos de venta libre cuyo contenido real ni siquiera conocen.
No es culpa del paciente. Si el envase dice “natural”, es comprensible que piense que es seguro. Pero esto es algo que vemos con mucha frecuencia en consulta: productos vendidos como suplementos o remedios “naturales” que pueden interferir con enfermedades crónicas, descontrolar la presión o la glucosa y provocar efectos adversos importantes.
“Natural” no significa “inofensivo”. Y antes de tomar cualquier suplemento, remedio herbolario o producto para el dolor, también hay que preguntarle al médico qué contiene realmente..