24/07/2026
Emotivo concierto de Bin Jovi…mientras duró.
Por Jesús Leal
No, su voz ya no es la misma que la de su época de gloria. Y cómo podría serlo luego de una delicada operación reconstructiva en sus cuerdas vocales, con 64 años a cuestas y una dura rehabilitación física para poder regresar a los escenarios desde el 2022.
Aunque su esfuerzo fue titánico, Jon Bon Jovi no pudo y terminó abruptamente su concierto número 8 del 23 de julio en el Madison Square Garden de Nueva York durante su Forever Tour, debido a una infección sinusal que lo obligó a recortar su show.
Sólo ejecutó 12 de las 24 canciones programadas en esta octava presentación en su temporada de residencia en el Madison, y luego de interpretar su gran hit, Livin’ On a Prayer, (auxiliado vocalmente por el también cantante, Pat Monahan), Jon tomó el micrófono y con profundo pesar dio el anuncio: “Estoy lastimado y no voy a poder seguir…guarden su boleto, prometo reprogramar este show pronto, estoy bien pero debo descansar esta noche”.
Lo que prometía ser una noche inolvidable terminó siendo un episodio de preocupación para los fans, quienes, lejos de molestarse por el percance, arroparon con aplausos y gritos de apoyo al cantante.
En el concierto 6, de los 9 que en total la banda ofrecería en Nueva York, Jon Bon Jovi ya había dado señales de que algo no andaba bien, pues en esa ocasión también había recortado 4 canciones de su repertorio.
La infección en los senos paranasales del intérprete pone en incógnita no solo la reposición de esta fecha y la restante en EU, sino también las presentaciones pactadas en su tour por Edimburgo, Dublín y Londres el próximo mes.
Horas después, los representantes de la banda emitieron un comunicado explicado la situación y anunciaron que en las próximas horas anunciarían que pasará con la reposición de este concierto y las demás fechas programadas.
Fue emotivo, mientras duró.
Antes de la lamentable suspensión de este recital, las cerca de 20 mil almas que asistieron al Madison pudieron recrear una época legendaria de rock genuino.
Acompañado de sus escuderos de siempre, Tico Torres y David Bryan, además de los músicos Hugh McDonald, el guitarrista Phil X (quien reemplazó a Richie Sambora tras su salida definitiva), Everett Bradley y John Shanks, Jon Bon Jovi y su banda salieron al escenario simulando la puerta de un elevador para reencontrarse con su público.
Ataviado de negro, maduro, carismático y con ganas de entregar su mejor versión posible, el cantante abrió su recital con el cover “With A Little Help With my Friends”, para luego continuar con temas recientes y poco exigentes vocalmente para calentar garganta.
Con un esfuerzo visible en su gesticulación, el intérprete cantó el primer hit de la noche, “You Give Love A Bad Name”, desatado la euforia de la fanaticada.
Con el soporte coral de sus músicos, el rockero continuó con “Born to be my Baby”, donde a pesar de su ímpetu, empezaba a esbozarse un desgaste vocal evidente.
Pero fue en “Bed of Roses” donde quedó al descubierto que sería una noche difícil para el rockstar, pues las notas altas de la canción le costaban, le dolían; sin embargo su fiel público no lo dejó solo y lo acompañó cantando con gran efusividad para alentar a su ídolo.
“Have a Nice Day” dio un ligero respiro, pero no pudo reponer las capacidades vocales ya desgastadas por los anteriores temas.
Consciente de que ya no podría concluir el repertorio completo, Jon Bon Jovi no quiso irse sin regalar a sus hinchas sus dos más grandes éxitos “It’s My Life” y “Livin' On A Prayer”, creando un coro descomunal lleno de nostalgia y regocijo.
Después, tomó el micrófono con valentía, honestidad y profundo respeto a los asistentes para emitir el mensaje de cancelación que nadie quería escuchar, prometiendo que se llevaría sus aplausos como la mejor medicina para aliviar su voz y regresar pronto con resiliencia a desplegar su legado