09/09/2026
LA FOTOGRAFÍA POLÍTICA DEL INFORME
No fue solamente un informe. Fue también una fotografía del momento político de San Luis Potosí.
En ella apareció Enrique Galindo, quien se colocó en un espacio institucional de alta visibilidad y mostró capacidad de interlocución con actores de Morena y representantes del Gobierno Federal. El encuentro con Rosa Icela Rodríguez, entre otros, forma parte de una presencia que trasciende el protocolo: las relaciones políticas también se construyen estando donde hay que estar.
La fotografía, sin embargo, tuvo espacios vacíos.
Ruth González Silva no estuvo. Y esa ausencia pesa particularmente porque su nombre está vinculado al proyecto de continuidad política de Ricardo Gallardo Cardona. Si el proyecto pretende prolongarse dentro de la misma familia, su ausencia en un acto de esta magnitud resulta, cuando menos, llamativa.
Gerardo Sánchez Zumaya tampoco apareció. Su ausencia no tiene el mismo peso que la de Ruth González Silva, pero tampoco puede borrarse de la escena. Cuando un grupo político comienza a definir posiciones y posibles relevos, cada actor y cada movimiento adquieren una lectura propia.
Ahí es donde aparece una contradicción difícil de ignorar: un proyecto que ha construido parte de su discurso en oposición a los cacicazgos y a la llamada “Herencia Maldita” corre el riesgo de reproducir justamente aquello que cuestiona si la continuidad del poder termina resolviéndose dentro de una misma familia.
Más que hablar solamente de nepotismo, el escenario que busca Gallardo empieza a oler a reelección.
Y en medio de esa lectura política hubo también un desliz de protocolo. La comparación de Gallardo Cardona entre Claudia Sheinbaum y Luis Miguel pudo ser simpática en una conversación informal, pero no necesariamente correspondía a un acto institucional de esa dimensión.
La política, como la fotografía, tiene encuadres. Y esta vez, el encuadre dejó mucho que leer.