07/08/2026
¿DESAPARECERÁN EL FORO AH-KIM-PECH PARA DAR PASO UN TEATRO?
Mientras la gobernadora Layda Sansores San Román disfruta de un viaje en primera clase a Madrid —según reportó Latinus—, en Campeche se filtra una decisión que, de confirmarse, podría convertirse en un símbolo más del desprecio por la memoria colectiva y las prioridades urgentes de la entidad.
El plan: modificar el Foro Ah-Kim-Pech —espacio que por décadas ha congregado a más de 20 mil campechanos en Carnaval, Feria de San Román y eventos emblemáticos— para construir un teatro con capacidad para, se dice, apenas mil personas y con una inversión cercana a los 300 millones de pesos. La información, por obviedad, no ha sido confirmada o desmentida por alguna autoridad gubernamental. NO hay quien de la cara para ello.
Se dice, que esa fue la instrucción que la mandataria dejó antes de emprender su viaje a territorio español. La idea es que los efectos de tal noticia no la agarren en la entidad para hacer frente a la reacción que la ciudadanía pueda tener.
No se trata de estar en contra de la cultura ni de los espacios artísticos. Pero en un estado donde la informalidad laboral supera el 60 por ciento, donde la generación de empleo formal ocupa el penúltimo lugar nacional, donde la seguridad es una demanda ciudadana cotidiana y donde miles de familias carecen de servicios básicos, destinar 300 millones de pesos a un teatro que sustituirá un espacio abierto con capacidad para 20 mil personas no es una política cultural: es un acto de desprecio por las verdaderas urgencias.
El Foro Ah-Kim-Pech no es solo concreto. Es el lugar donde los campechanos se reconocen, celebran, lloran, ríen y se abrazan. Reducir esa experiencia a un recinto cerrado para mil espectadores es mutilar la identidad colectiva en nombre de una modernidad que nadie pidió y que no resuelve los problemas estructurales de Campeche.
La filtración, curiosamente, llega mientras la gobernadora se encuentra fuera del país. ¿Coincidencia o estrategia para evadir el debate público? ¿Por qué no se consultó a los campechanos, a los carnavaleros, a los devotos del Cristo Negro, a los artistas locales, a las organizaciones que han hecho del Foro su casa?
Y en este contexto, surge la pregunta incómoda: ¿esta decisión busca también limitar la capacidad del municipio para organizar sus propias fiestas, para que ningún evento opaque al gobierno estatal? Porque si la alcaldía no tiene dónde realizar sus celebraciones, difícilmente podrá competir en visibilidad. ¿Coincidencia o cálculo político?
Campeche no necesita un teatro que encierre la cultura; necesita escuelas con techos que no se caigan, hospitales con medicinas, caminos que conecten comunidades, empleos que dignifiquen y seguridad que permita vivir en paz. Si hay 300 millones de pesos disponibles, que se inviertan donde realmente duele: en la precariedad, en la informalidad, en la desigualdad.
Construir un teatro no es el problema. Construirlo en el foro Ah-Kim-Pech, con recursos que podrían cambiar vidas, y mientras la gobernadora recorre España, sí lo es. El gobierno de Layda Sansores parece entender la cultura como un adorno, no como un derecho. Y la memoria de un pueblo, como un estorbo.
Si el Foro Ah-Kim-Pech desaparece, no será solo una plancha de asfalto. Será la prueba de que, para esta administración, la identidad campechana vale menos que una foto en un teatro. Pero el pueblo campechano no es una postal, y sus fiestas no caben en 1,000 butacas.
La historia juzgará si este fue un acto de visión cultural o de soberbia política. Mientras tanto, los campechanos siguen esperando que alguien les pregunte qué necesitan realmente, y sin duda no es un teatro.