03/06/2026
CENTRO HISTÓRICO CAMPECHANO, ABANDONADO.
El Centro Histórico de Campeche no es solamente un conjunto de calles antiguas. Es el corazón económico, turístico, cultural y social de nuestra ciudad. Es el lugar donde convergen el comercio, la historia, la identidad y el disfrute de miles de familias campechanas.
Recuerdo que durante nuestra administración siempre había algo que hacer. Exposiciones fotográficas, conciertos, actividades culturales, presentaciones artísticas, festivales y una cartelera permanente que invitaba a salir, convivir y disfrutar nuestra ciudad. Había vida. Había movimiento. Había razones para que los turistas se quedaran un día más y para que los campechanos se sintieran orgullosos de su tierra.
Porque el turismo no llega solamente a ver edificios. El turismo llega a vivir experiencias. Quien viene de Estados Unidos, de Europa, de Asia o de cualquier parte del mundo busca cultura, música, gastronomía, arte e historia. Y cuando una ciudad ofrece eso, genera economía para hoteles, restaurantes, comercios, artesanos y prestadores de servicios.
Hoy pareciera que hacer algo por la gente fuera un pecado. El abandono se ha vuelto costumbre. Los espacios públicos dejan de ser para las familias y se saturan sin planeación. Mientras tanto, la cultura desaparece, la cartelera se extingue y el Centro Histórico pierde atractivo día tras día.
Lo más preocupante es que nuestro patrimonio está en riesgo. Casas históricas se derrumban por falta de mantenimiento, edificios emblemáticos se deterioran y pareciera que nadie entiende el enorme esfuerzo que costó obtener el reconocimiento de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Lo que tomó décadas construir, puede perderse por años de indiferencia.
Y qué decir de la Calle 59. Una calle que debería ser la gran carta de presentación de Campeche. Hoy, en muchos momentos, huele a basura, a desperdicio, a alcohol y a abandono. Huele a todo, menos a Campeche.
Necesitamos recuperar el orgullo por nuestra ciudad. Volver a llenar nuestras calles de cultura, arte, música y vida. Recuperar el Centro Histórico no es un asunto de nostalgia; es una necesidad económica, turística y social. Porque cuando el Centro Histórico vive, vive el comercio, vive el turismo y viven mejor las familias campechanas.