08/06/2026
México es el úncio país en el mundo que tiene un volcán con "Acta de Nacimiento". El Volcán Paricutín. 🌋
El 20 de febrero de 1943, un campesino purépecha llamado Dionisio Pulido estaba en su parcela de maíz cuando empezó a notar cosas raras: la tierra crujía, había temblores, salía humo, olía a azufre y comenzaron pequeñas explosiones con piedras.
"La UNAM relató que Pulido ya había notado movimientos y ruidos en los días previos, y que esa tarde el suelo empezó a abrirse y a levantar material volcánico."
Lo impresionante es que no era un volcán viejo despertando, sino un volcán nuevo naciendo desde cero.
Bajo la tierra, el magma encontró una grieta para subir. Al acercarse a la superficie, los gases atrapados empezaron a expandirse y reventar el terreno; por eso salieron humo, ceniza, rocas calientes y luego lava. Ese material se fue acumulando alrededor de la abertura y formó un cono de ceniza:
básicamente, la montaña se fue construyendo a sí misma con cada explosión. El Smithsonian describe al Paricutín como un cono piroclástico formado por fragmentos expulsados explosivamente alrededor del respiradero volcánico.
Creció a una velocidad brutal. En su primer día ya medía alrededor de 30 metros; tres días después se había duplicado; en un año alcanzó unos 336 metros, y finalmente llegó a unos 424 metros sobre el terreno original.
El Smithsonian también señala que el volcán creció más de 150 metros en la primera semana y se mantuvo activo hasta 1952.
Después vino la parte dura para los pueblos cercanos.
La ceniza empezó a cubrir techos, campos y caminos; luego las lenguas de lava avanzaron lentamente. La lava no corría como agua, pero era imparable: iba quemando, cubriendo y sepultando lo que encontraba.
El pueblo de Paricutín y el antiguo San Juan Parangaricutiro quedaron sepultados; de este último sobrevivió como símbolo la torre y parte de la iglesia, rodeada por lava negra. La lava llegó a la zona de San Juan Parangaricutiro en junio de 1944 y para julio rodeó la iglesia.
Lo curioso es que, aunque fue una tragedia para la gente que perdió tierras y hogares, también fue un regalo enorme para la ciencia. Fue de los primeros volcanes que los científicos pudieron estudiar desde su nacimiento hasta su "apagamiento". La UNAM lo llama un hito para la vulcanología, y el Smithsonian documenta que el científico William Foshag pasó años estudiándolo, con fotos, películas y recolección de muestras.
“Lo más curioso del Paricutín es que, a diferencia de la mayoría de los volcanes, no nació en tiempos remotos ni entre mitos antiguos: nació frente a los ojos de la gente. Tuvo fecha, testigos y hasta dueño de la parcela donde apareció. En apenas unos años, una milpa se convirtió en montaña, y una historia local pasó a ser uno de los capítulos más sorprendentes de la vulcanología mundial.”