01/08/2026
¡Este 1 de agosto se cumplen 100 años del inicio de la Guerra Cristera en México!
Hace 100 años comenzó uno de los capítulos más dolorosos para la Iglesia en México.
El 31 de julio de 1926, los templos católicos suspendieron el culto público y cerraron sus puertas como protesta por la entrada en vigor de la Ley Calles.
El 1 de agosto de 1926, esa ley comenzó a aplicarse, marcando el inicio de un periodo de profunda confrontación entre el Estado y diversos sectores de la sociedad, especialmente la Iglesia Católica.
¿Qué ocurrió?
La aplicación de estas leyes restringió gravemente la libertad religiosa.
Se cerraron templos.
Se suspendieron las celebraciones públicas de la Santa Misa.
Sacerdotes fueron perseguidos, expulsados o asesinados.
Muchos fieles fueron castigados simplemente por practicar, enseñar o defender su fe.
Hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños soportaron amenazas, prisión y la muerte antes que renunciar a Jesucristo.
Entre ellos destaca José Sánchez del Río, quien con apenas 14 años permaneció firme en su fe y murió martirizado.
Antes de entregar su vida proclamó con valentía:
«¡Viva Cristo Rey!»
Su testimonio sigue inspirando a millones de cristianos.
¿Por qué recordar este centenario?
Hoy aún hay desafíos...
La fe ya no siempre enfrenta la persecución de hace un siglo, pero sigue encontrando obstáculos como:
La indiferencia hacia Dios.
Ideologías que buscan apartar a Cristo de la vida pública.
Iniciativas o leyes que pueden limitar la libertad religiosa.
Una reflexión para nosotros
Los mártires cristeros prefirieron perder la vida antes que renunciar a Cristo.
Hoy vale la pena preguntarnos:
¿Tengo el valor de vivir mi fe públicamente?
¿Agradezco el privilegio de poder asistir libremente a la Santa Misa?
¿Defiendo mi fe con respeto, pero sin avergonzarme de ella?
¿Estoy dispuesto a permanecer fiel a Cristo, aun cuando el mundo piense distinto?