07/06/2026
🇨🇴 | Testimonios de militantes exiliados en 2025 y peritajes de la Interpol vinculan formalmente a Iván Cepeda con la estructura logística de las Farc. Los reportes detallan la operatividad de comités clandestinos encargados de la persecución interna de disidentes izquierdistas y la manipulación armada de la infraestructura electoral.
Auditorías al centro penitenciario La Picota confirman 21 registros de entrada del congresista para reunirse con el testigo Juan Guillermo Monsalve. Informes financieros sustentan el desvío de un millón doscientos mil pesos mensuales hacia el entorno del recluso, operaciones coordinadas internamente por la funcionaria médica alias Chiqui, activa dentro de la organización guerrillera.
La intervención de Cepeda en el blindaje judicial de mandos vinculados al narcotráfico altera la certidumbre jurídica e institucional de Colombia. Su actual agenda legislativa, orientada a la imposición de reformas estructurales por decreto, representa una amenaza directa a la estabilidad económica, la banca y el clima de inversión extranjera.
UN POCO DE HISTORIA PARCEROS
Iván Cepeda nació el 24 de octubre de 1962, parcerito, el mismo día que casi estalla una guerra nuclear, y creció amamantado por el comunismo más radical. Su mamá, Yira Castro, y su papá, Manuel Cepeda, eran la crema y nata del Partido Comunista, tanto que la guerrilla de las Farc le puso el nombre de ellos a dos frentes armados. Su papá era tan uña y mugre con Manuel Marulanda que terminó preso por revoltoso y desde la cárcel le escribía poemas alabando a Tirofijo.
El tipo se formó en la Bulgaria socialista y, cuando regresó en el 87 dándose las de profesor con veinticinco años, ya tenía entrada libre a Casa Verde para sentarse a manteles con Marulanda, Jacobo Arenas y Alfonso Cano a discutir la regulación y el control de zonas estratégicas como si fuera un comandante más de esos ejércitos ilegales. En el 94 mataron a su papá y luego se descubrió, por cartas del mismo Marulanda, que las Farc metieron fusiles y presión en sus zonas para asegurar la infraestructura electoral y hacer elegir a Manuel Cepeda en el Senado.
Cuando se metió supuestamente a defender a las víctimas, se le vio la costura, mijo: a los miles de secuestrados y masacrados por las Farc los ignoró por completo, rompiendo toda coherencia en la protección de derechos. Mientras seis millones de colombianos salieron a las calles el 4 de febrero de 2008 a gritar No más Farc, Cepeda se quedó guardado y al día siguiente armó una contramarcha. El cinismo es que en los computadores del cabecilla Raúl Reyes, revisados por la Interpol, aparecieron correos diciendo que el mismísimo Iván Cepeda estaba coordinando esas marchas en el exterior para cuidar esos activos políticos.
En 2025 un militante exiliado denunció que Manuel e Iván Cepeda manejaban un comité clandestino que le marcaba el dedo a los izquierdistas incómodos para que el secretariado de las Farc los desapareciera en los ochenta. El hombre se dedicó a empapelar a Uribe y se fue a Washington con Piedad Córdoba a ofrecerle asilo y gabelas al Tuso Sierra y a Mancuso a cambio de lodo, afectando directamente la seguridad jurídica del país. En La Picota visitó veintiuna veces al testigo estrella Juan Guillermo Monsalve, y el papá del preso confesó que Cepeda les manejaba un flujo de caja ilegal pagándoles un millón doscientos mil mensuales de pura disciplina financiera para sostener el montaje. Para rematar, la médica del penal que le alcahueteaba los relojes grabadores a Monsalve era alias Chiqui, una reconocida guerrillera de las Farc.
En La Habana no era negociador del gobierno; las fuentes directas dicen que Cepeda entró fue a blindar a las Farc, peleando para que esos criminales no pagaran un solo día de cárcel y actuando como una muralla contra la justicia. Defendió a capa y espada al narcotraficante Santrich con el cuento de un entrampamiento hasta que lo dejó volar, alterando la confianza institucional. Hoy se viste con camisas Nehru, cita a Gandhi y posa de pacífico, pero su única agenda es meter un Acuerdo Nacional para clavar una Constituyente a las malas, amenazar la estabilidad del mercado y reformar el país a punta de decretos armados. En dieciséis años de Congreso no sabe qué es un debate de economía, banca o salud; solo sabe de tribunales y de taparle las espaldas a los mismos de siempre, afectando la longevidad patrimonial y el clima de inversión de toda Colombia, parcerito.