25/09/2026
EXIGENCIA DE GARANTÍAS LEGALES
- Argumentando afectaciones a la confianza legítima y al debido proceso, Carmen Evelio Castillo Carrillo, señalado cabecilla de las Autodefensas de la Sierra, acudió a los mecanismos constitucionales para controvertir las determinaciones administrativas tomadas recientemente por la Presidencia de la República de Colombia.
Ave María pues, hombre, lo que nos faltaba en este país del Sagrado Corazón: ahora los bandidos también resultaron expertos en tutelas, vea pues, qué belleza de invento.
Alias “Pinocho”, señalado como cabecilla de las Autodefensas de la Sierra y buscado por las autoridades en las últimas horas, presentó una tutela diciendo que le están vulnerando sus derechos a la seguridad jurídica, y eso sí es tener una conchudez de campeonato, pues.
El Consejo de Estado recibió la solicitud, pero, vea usted, la mandó para un juzgado administrativo para que allá revisen el asunto, y uno queda como la vaca mirando el tren, sin saber qué pensar.
Yo digo una cosa, pues: mientras a la gente de bien le toca vivir con miedo y aguantar las consecuencias de la violencia, aparecen estos señores reclamando derechos como si estuvieran pidiendo turno en la tienda del barrio, ¡hágame el favor!
En la calle ya se escucha la pregunta, y con razón, parce: si ahora al que anda alzado en armas y todavía es señalado de extorsionar y asesinar también hay que ayudarlo con tutelas, ¿entonces para dónde vamos a coger, pues?
Porque una cosa es que la justicia garantice los derechos que corresponden, y otra muy distinta es que terminemos poniendo toda la carreta al servicio de quienes han hecho daño, hombre.
A mí sí me preocupa que la tutela se vuelva la puerta para que esta gente siga frenando la acción de las autoridades, porque así, mijo, un país no aguanta eternamente.
Y si seguimos por ese camino, como yo lo veo, terminamos jugando a construir un Estado fallido mientras la gente buena queda mirando para el techo, pues.
Por eso también cuestiono ese rumbo que, desde mi manera de verlo, han querido impulsar Petro y Cepeda, porque tanta contemplación con las pretensiones de esta gente nos puede dejar, como dicen los viejos, con el rancho ardiendo y preguntando quién apagó el fósforo.