24/10/2025
SECRETARIO DE SEGURIDAD Y PROTECCIÓN CIUDADANA OMAR GARCÍA HARFUCH
Me imagino que te sientes feliz por todos los aplausos que recibiste en la Cámara de Senadores durante tu primer informe de actividades.
Sin embargo, sabes que eso es solo una burbuja de personas que buscan quedar bien.
La realidad de la gente, de la calle, de los productores, de los policías honestos y de las familias que sobreviven con miedo… es muy distinta.
Como representante de Uruapan, quiero decirte que nos sentimos profundamente indignados por el as*****to de Bernardo Bravo Manríquez.
Me constan sus denuncias, su valentía, su impotencia y su desesperación.
Y duele saber que su voz, como la de tantos otros, se apagó sin que nadie del aparato de seguridad federal escuchara realmente.
En Michoacán —y en todo México— denunciamos continuamente extorsiones.
No es un secreto: los criminales se pasean armados, cobran cuotas, secuestran y controlan territorios ante los ojos de todos.
Entonces me pregunto, y te lo pregunto directamente:
¿Cómo es posible que Bernardo haya denunciado durante años las extorsiones que viven día con día los limoneros de Apatzingán y que el equipo de inteligencia que tanto presume nuestra presidenta de la República no haya hecho absolutamente nada?
¿Cómo es posible que después de arrebatarle cobardemente la vida, los culpables fueran encontrados dos días después… pero no cuando amenazaban, mataban y controlaban la región con total impunidad?
¿Cómo es posible que sigan entrando armas de alto poder a México como si nuestra frontera fuera un colador, mientras nuestras policías municipales, estatales y federales se enfrentan con chalecos viejos, patrullas sin gasolina y sueldos indignos?
¿Cómo es posible que la gente sepa dónde están los criminales y tu equipo de inteligencia no lo sepa?
¿Cómo es posible que los delincuentes tengan acceso a información del C5, un sistema que se supone debería protegernos y no exponer a quienes denuncian?
¿Cómo es posible que una persona denuncie ante la Guardia Nacional y, a las pocas horas, reciba llamadas de los mismos delincuentes amenazándola por haberlos acusado?
¿Cómo es posible que el huachicoleo se haya convertido en una industria nacional y que el gobierno presuma combate, mientras los ductos siguen sangrando petróleo, dinero y vidas?
¿Cómo es posible que se encuentren f0sas clandestinas cada semana y que ya nadie se sorprenda?
¿Cómo es posible que los feminicidios sigan aumentando y aún se piense que son casos aislados?
¿Cómo es posible que los campesinos produzcan con las uñas, mientras los importadores extranjeros dictan el precio de nuestros alimentos?
¿Cómo es posible que los jóvenes prefieran irse del país, no porque no amen a México, sino porque México no les ofrece futuro?
¿Cómo es posible que se gasten millones en propaganda, pero no haya presupuesto para chalecos, radios o patrullas?
¿Cómo es posible que la delincuencia esté organizada, y el gobierno, desorganizado?
México no necesita más discursos, necesita resultados.
Michoacán no necesita condolencias, necesita justicia.
Los productores no necesitan reconocimientos, necesitan garantías para trabajar sin miedo.
Te lo digo como ciudadano, como legislador y como padre: si el Estado no protege al ciudadano, el ciudadano deja de creer en el Estado.
Y cuando la fe en las instituciones muere, todo lo demás cae detrás.
Con respeto, pero con la firmeza que exige la realidad:
haz que valga la pena portar el uniforme y la investidura que representas.
Hazlo por Bernardo, por los miles que ya no pueden hablar, y por los que todavía creemos que un México justo sí es posible.
Atentamente,
Carlos Alejandro Bautista Tafollaa