06/10/2026
un verdadero ejemplo de vida y éxito ,inspiración para miles de jóvenes
La historia del niño que, sin saber hablar español, se convirtió en uno de los emprendedores más exitosos de la ciudad.
Nacido en San Miguel Huautepec, municipio hermano de Huautla de Jiménez. A la edad de 6 años llegó a la ciudad junto a su familia. Eran de escasos recursos y, para mantenerse, vendía chicles y dulces. Lo más impresionante es que Chuy no sabía hablar español; lo fue aprendiendo poco a poco y, para que le entendieran, solo hacía señas o gestos.
Con el paso de los años logró tener su triciclo de elotes. Fue tanta su insistencia y esfuerzo que llegó a estar frente a la Catedral. Él sabía que, a pesar de estar en una buena zona, los clientes no llegarían solos. Siempre fue un joven muy visionario y creativo.
Esto hizo que dejara de vender los esquites en vaso de unicel y comenzara a servirlos directamente en las hojas de las mazorcas. Esta idea se hizo viral: se hacían filas de gente, aun con lluvia, para probar sus elotes y esquites. Y es que sí, eran buenísimos. Los servía con chapulines, con tuétano, con camarón y con muchas preparaciones más.
Debido al éxito, logró tener más triciclos, algunos trabajados por miembros de su familia o amigos. Incluso llegó a tener su local en la colonia Reforma.
Él platicó a los medios alguna vez que le iba bien, pero que no se confiaba ni dejaba todo así. Siempre buscaba innovar, buscaba crecer, pero siempre se mantenía con los pies en la tierra. Junto a su esposa seguía siendo él quien atendía, despachaba y cobraba.
La vida no fue fácil. Perdió su local en Reforma, perdió triciclos y se quedó únicamente con uno, que ya estaba reubicado en la calle de 20 de Noviembre esquina con Independencia.
La vida era de altibajos y él sabía que le debía amor a las personas que llegaban a su negocio. Por eso regalaba juguetes cada Navidad, por eso cada que podía donaba toda la venta del día. También hacía sus elotizas, donde regalaba esquites y elotes a todos. Siempre sonriendo y siendo una persona de bien. Siempre se encomendaba a Dios y agradecía por un día más de vida.
Hoy Chuy y su amada esposa ya están con Él, descansando en paz.
Todo tu esfuerzo valió la pena. Fuiste el emprendedor más revolucionario que muchos hemos conocido.
Hasta siempre. Descansen en paz.🌽🙏🏼🕊