18/07/2026
NO SOMOS DEL MUNDO ... SOMOS EXTRATERRESTRES
En Juan 17:14, Jesús ora a nuestro Padre Celestial pidiendo por sus discípulos y por los que habríamos de creer por la predicación de los discípulos justo antes de ir a la cruz, diciendo: "Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo".
Aquí, nuestro Señor Jesucristo plantea el inevitable rechazo que un discípulo que abraza Su Palabra, la Verdad Divina tendrá ante aquellos que no quieren ser obedientes a las Escrituras. Plantea un sistema de valores, principios morales y espirituales que irían en un sentido completamente opuesto a la cultura de este mundo, donde ha quien se le ha dado el control de gobernar es a Satanás.
Ser rechazados, marginados es la hermosa consecuencia o resultado de ser fieles a la Palabra de vida. No pertenecemos a este mundo, no somos de este mundo aunque vivamos en él, somos peregrinos y extranjeros (1 Pedro 2:11; Filipenses 3:20), pertenecemos a un Reino Superior, al de Cristo.
Imagina un barco en medio del océano. El barco está diseñado para estar en el agua; ese es su propósito, navegar a través de ella para transportar lo que lleva a su destino. Sin embargo, el peligro inminente comienza cuando el agua se mete dentro del barco. Si el barco absorbe el entorno que lo rodea, pierde su flotabilidad y se hunde.
De esta misma manera tú y yo hemos sido creados y dejados en este mundo para navegar, cumpliendo el propósito De Dios para nuestras vidas, pero no para permitir que el mundo nos inunde con sus tradiciones, costumbres, cultura, su estilo de vida, sino para mantenernos a flote ante tanta maldad, placeres carnales, y la vanagloria de la vida.
Si permitimos que la forma de pensar, de vivir, de priorizar, de valorar lo que el mundo considera es "bueno", terminaremos llamando a lo malo bueno y a lo bueno malo. (Isaías 5:20)
No te sumerjas, no te hundas, no navegues con la corriente de este mundo ... Llenémonos de la Palabra De Dios, de Su Santo Espíritu para así hablar con denuedo las Buenas Nuevas de Salvación, a un mundo perdido sin Dios.
Vivir esta verdad requiere intencionalidad diaria. ¿Cómo podemos navegar sin contaminarnos?:
Examina tus decisiones: Discierne espiritualmente todas tus decisiones, el tipo de trabajo que tienes, lo que estudias, lo que miras, lo que lees, como administras lo que Dios te ha dado, haz una pausa y pregúntate: ¿Estoy decidiendo basado en la Palabra que recibí, o simplemente estoy siguiendo la corriente de la sociedad?
Acepta el rechazo o menosprecio con gracia: Es normal sentir que no encajas. No te ofendas ni te frustres si tus convicciones incomodan a otros. Escucha a los demás con empatía, se propicio, recordando que tú anduviste en tinieblas, pero mantente anclado a la verdad divina sin pedir disculpas por ella.
Involúcrate sin contaminarte: Nuestro Salvador y Señor Jesucristo no pidió que fuéramos sacados del mundo, sino que el Padre nos protegiera del mal (Juan 17:15). No se trata de aislarnos en una burbuja espiritual; sino de cumplir con nuestra misión terrenal ... ser luz exactamente donde está la oscuridad.
"El mundo es nuestro campo de misión, no nuestro manual de instrucciones; estamos en el agua para rescatar, para ser pescadores de mujeres, hombres, niños, no para hundirnos con la corriente de este mundo."
Jeremías 15:19
"Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos."
Por Joell Garland