17/02/2026
TRÁTATE BIEN
Alguna vez te han preguntado ¿Te ofrezco agua o un refresco? Y respondes que no, cuando en realidad beber algo te caería muy bien.
Te han preguntado ¿Gustas tomar asiento? Y respondes que no, cuando en realidad te gustaría descansar un momento.
¿Quieres café o jugo? Y respondes que es igual, cuando en realidad si tenías un favorito.
¿Quieres ver esta película o esta? Y cuando estás adentro de la sala solo estás pensando que hubiese estado mucho mejor ver la que tu querías.
¿Realmente necesitas comprar eso? Y decides no comprarlo, pero después te molestas por no haberlo hecho.
Cotidianamente en nuestra vida nos topamos con este tipo de preguntas, invitaciones o persuasiones que nos colocan en una situación en que la cual, la mayoría de las veces no pensamos en nosotros, si no, en evitar ser una molestia. Mas sin embargo, si analizamos un poco más, nos daremos cuenta que lo que realmente es de mala educación es el hecho de rechazar estas ofertas; por lo tanto, la respuesta más adecuada sería “Si no es mucha molestia”.
En ocasiones porque nos da pena, o porque creemos que es una manera de mostrarnos respetuosos, en ocasiones por no entrar en discusión o solo por complacer a la otra persona, sea cual sea el motivo, el problema es que no expresamos nuestro verdadero deseo, lo que realmente sentimos, lo que realmente queremos.
Debido a este problema, nuestra vida se torna llena de situaciones indeseadas, llena de momentos incómodos, aburridos, molestos, cansados, desesperantes y en algunas ocasiones hasta insoportables.
Situaciones como:
- ¿Me acompañas a la reunión?
- Si no te importa, preferiría quedarme.
- Muy bien, trataré de no tardar.
Es sorprendente como simplemente por expresar lo que realmente queremos podemos evitarnos 3 horas de aburrimiento y desesperación.
No se trata de hacer siempre lo que deseamos, si no, de asegurarnos de expresarlo. La situación anterior podría suceder de esta manera:
- ¿Me acompañas a la reunión?
- Si no te importa, preferiría quedarme.
- Pensándolo bien, si necesito que vengas, en el camino te cuento.
- Muy bien, vamos.
No sucedió lo que nosotros hubiésemos querido, pero tú expresaste tu deseo, lo intentaste y eso ya te dará algo de paz y tranquilidad.
Expresar nuestros deseos no quiere decir que siempre deben cumplirse, porque también la otra persona tiene derecho a expresar los suyos propios, es cuando se deben analizar los dos puntos de vista y decidir cuál de los dos es más razonable. Pero al menos ya participas.
Si alguien te ofrece algo es porque puede hacerlo, fue su decisión despojarse de algo para dártelo a ti, si tú lo deseas o lo necesitas, acéptalo. Obviamente la consideración, prudencia, criterio y sentido común siempre deben estar presentes.
Así que recuerda que tú también eres importante, empieza a pensar también en ti y no lo olvides, trátate bien y permite que tus decisiones sean congruentes con tus deseos.