06/04/2026
Cuando la tristeza llegue, no te encierres ni te quedes atrapado en lo que sientes… sal a caminar, da pequeños pasos aunque no tengas ganas, permite que el aire toque tu rostro y que la luz del día te acompañe. A veces no se trata de huir, sino de darte la oportunidad de respirar distinto, de mirar alrededor y recordar que la vida sigue moviéndose contigo. Poco a poco, sin darte cuenta, la mente se despeja, el cuerpo se relaja y ese peso que llevas empieza a volverse más ligero. Caminar también es una forma de sanar.