07/06/2026
Por la libertad.
Por: Carlos Morán
A Mario Zapata, aquel político que hizo historia y se ganó el respeto de la sociedad.
No existe nada más perro que el amor, porque muerde siempre antes de ladrar (Melendi)
Este lunes, público en Diario del Sur, la historia de un cubano en Tapachula, una historia distinta a todas las que conocemos; se trata de un personaje ejemplar, una historia sin drama, sin mentiras, pero sí de superación.
Muy mal, pésimo ministerio muestra el magisterio que, la CNTE, derribe estatuas del mundial en Paseo de la Reforma.
Hoy es 7 de junio, día de la Libertad de Prensa; no hay mucho qué festejar. Se escucharán discursos, desayunos con regalos y uno que otro político se lucirá adelantándose a la Navidad.
Hace muchos años, cuando colaboraba en Diario del Sur, pertenecí a una asociación de personajes que estaban inmersos en la comunicación, desde televisión, radio y prensa escrita.
Hoy recuerdo que en un próximo festejo se me dio la comisión de conseguir el “alcohol” para el festejo, costumbre rara de hacer fiesta gracias a “otros”.
No era inocente, era joven y me indicaron que el sub procurador era el indicado a visitar y pedir. Llame por teléfono días después y su secretaria me dijo -lo espera a las 5 de la tarde-
Llegué puntual, con mucha pena pues no sabía cómo enfrentar la situación. Pase al instante y me dijo -qué pasó Carlitos- algo preocupado pues creyó que tenía algún problema con la ley.
Entonces le dije, -vengo de parte de la asociación para que tú nos apoyes con el licor para el festejo del 7 de junio-. Al escuchar esto el señor se relajó y me dijo -Claro que sí, Carlitos, qué toman-
-Wiski-, le contesté. Total, ya entregada la vergüenza, la dignidad y el poco pudor que me quedaba que me lancé de lleno.
Está bien con 2 cajas, me preguntó el sub procurador -Pues yo creo que sí, o las que usted guste- contesté aún pálido de pena.
Al día siguiente el sub procurador me hizo llegar a mi casa 3 cajas; 2 de buchana´s y una de etiqueta negra.
Me dio pena con el mensajero, pensaba en cómo me veía mozo, qué pensaría de mí sobre la extorción que había ejecutado al sub procurador.
Toda la vida quede debiéndole el favor a Mario Zapata, claro, el recibió a Carlos Morán, y en función a una amistad y respeto, se puso generoso. Nunca le pregunté qué había pensado de mí, el temor me callaba.
Unos añitos después, fui expulsado de la asociación por una riña con Rubén Guizar, los socios incluyendo aquellos a quienes les había dado de cenar y comer en muchas ocasiones en mi casa, votaron.
Años después una señora socia de la agrupación me busco y me dijo -regresa a la asociación Carlitos, hace falta elementos como tú-
-Gracias Yolanda, solo las putas vuelven y, no estamos al mismo nivel- creo que la señora no entendió mi grosera respuesta pues insistió.
Hace 26 años no entendía bien la conducta humana, creía que eran mis amigos y no. Hay mucho qué contar, pero ya casi todos están durmiendo el sueño justo de los mu***os.
Si, tengo el vicio de escribir lo que siento y veo, todos los días aprendo a escribir. Ahora regresé a Diario del Sur, con entrevistas. Lo pensé mucho pues la guerra con el finado Mario Ruiz Redondo contra Luis Eduardo Guizar y este escribidor, nunca la entendí. Alguien me dijo un día, -le haces mucha sombra-
Nunca creí eso de “hacerle sombra”, era el director y yo un simple colaborador. Con el tiempo he entendido que solo era el director, pero no era nadie, más que un mortal común.
Una disculpa a Mario y Mariana Zapata, por despertar el nombre de su señor padre en mis escritos.
No soy periodista, respeto a aquellos que lo hacen profesionalmente y les envío un abrazo deseándoles ¡Salud y larga vida!
*En otra ocasión les cuento sobre una demanda que me gané por contar mi salida de Diario del Sur.
Soy Carlos Morán y te deseo ¡Feliz Domingo!