27/09/2025
El cansancio de un cuidador va mucho más allá del agotamiento físico. Es un desgaste profundo, acumulativo y, muchas veces, invisible. Quien cuida a una persona con una condición como el autismo sobre todo si va acompañado de comorbilidades, vive en alerta constante, tomando decisiones, organizando rutinas, conteniendo emociones de su hijo… mientras a menudo deja de lado las propias.
Así se siente ese cansancio:
- Físico: Dormir mal, atender crisis, correr de un lado a otro, recoger una y otra vez, rendir para la familia y los demás hijos y llevar las tareas del día .
- Mental: Pensar en todo, prever lo imprevisto, acompañar en momentos de crisis que a veces son intensas, estar en alerta y escuchar juicios que siempre se hacen presentes.
- Emocional: Lidiar con la frustración, el miedo, la culpa, el amor intenso, la incertidumbre, el temor al futuro .
- Social: Aislamiento, falta de comprensión, sentimientos de soledad y contener las emociones propias por miedo al juicio o a que se minimizan.
- Económico. No desarrollarse laboralmente, porque no hay espacios que garantizan un cuidado especial para niños y jóvenes con autismo sobre todo en nivel 3.
- Existencial: A veces preguntarse si uno también existe, si hay espacio para sus propios sueños, depresión (muchos casos de su*c*dio) el autismo no es facil para todos.
Es un cansancio que muchas veces se oculta detrás de una sonrisa, porque no hay opción de parar. Pero sí hay necesidad de ser visto, acompañado y comprendido, debería ser un derecho gratuito tener acompañamiento psicológico. Oportunidades de empleo y tener grupos de contención donde podamos hablar sin ser duramente juzgados.
La casa de carlos