07/06/2026
𝗕𝗮𝘁𝗲𝗮𝗱𝗼𝗿 𝗲𝗺𝗲𝗿𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲
Por Rubén Francisco Chávez Matuz
𝙀𝙡 𝙄𝙎𝙎𝙎𝙏𝙀 𝙙𝙚 𝙏𝙖𝙥𝙖𝙘𝙝𝙪𝙡𝙖: 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤𝙜𝙧𝙖𝙛𝙞𝙖 𝙙𝙚𝙡 𝙖𝙗𝙖𝙣𝙙𝙤𝙣𝙤
La tragedia del Hospital del ISSSTE en , , es mucho más que una serie de desafortunados eventos; es la cruda radiografía de un sistema de salud en colapso, una herida abierta que sangra desde hace años y que, bajo el manto de la autodenominada “𝘊𝘶𝘢𝘳𝘵𝘢 𝘛𝘳𝘢𝘯𝘴𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢𝘤𝘪ó𝘯”, ha alcanzado niveles de cinismo insostenibles. No estamos ante una crisis nueva, sino frente a la culminación de un abandono prolongado, donde las 𝙖𝙙𝙫𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖𝙨 𝙤𝙛𝙞𝙘𝙞𝙖𝙡𝙚𝙨 𝙝𝙖𝙣 𝙨𝙞𝙙𝙤 𝙨𝙞𝙨𝙩𝙚𝙢á𝙩𝙞𝙘𝙖𝙢𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙞𝙜𝙣𝙤𝙧𝙖𝙙𝙖𝙨, y la vida de miles de mexicanos se ha convertido en una moneda de cambio político.
La tesis es demoledora y simple: “𝘌𝘯 𝘦𝘭 𝘐𝘚𝘚𝘚𝘛𝘌 𝘥𝘦 𝘛𝘢𝘱𝘢𝘤𝘩𝘶𝘭𝘢, 𝘭𝘢 𝘦𝘯𝘧𝘦𝘳𝘮𝘦𝘥𝘢𝘥 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘤𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦: 𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪é𝘯 𝘦𝘯𝘧𝘦𝘳𝘮𝘢 𝘭𝘢 𝘪𝘯𝘧𝘳𝘢𝘦𝘴𝘵𝘳𝘶𝘤𝘵𝘶𝘳𝘢, 𝘭𝘢 𝘯ó𝘮𝘪𝘯𝘢 𝘺 𝘭𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘶𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘌𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰.” Esta afirmación no es una hipérbole, sino la síntesis de un patrón recurrente: 𝙪𝙣 𝙚𝙙𝙞𝙛𝙞𝙘𝙞𝙤 𝙤𝙗𝙨𝙤𝙡𝙚𝙩𝙤 𝙮 𝙥𝙚𝙡𝙞𝙜𝙧𝙤𝙨𝙤, 𝙪𝙣𝙖 𝙖𝙩𝙚𝙣𝙘𝙞ó𝙣 𝙢é𝙙𝙞𝙘𝙖 𝙙𝙚𝙛𝙞𝙘𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚, 𝙪𝙣𝙖 𝙤𝙗𝙧𝙖 𝙣𝙪𝙚𝙫𝙖 𝙦𝙪𝙚 𝙚𝙨 𝙪𝙣 𝙢𝙤𝙣𝙪𝙢𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙖 𝙡𝙖 𝙘𝙤𝙧𝙧𝙪𝙥𝙘𝙞ó𝙣 𝙮 𝙡𝙖 𝙞𝙣𝙚𝙛𝙞𝙘𝙖𝙘𝙞𝙖, 𝙥𝙧𝙤𝙩𝙚𝙨𝙩𝙖𝙨 𝙧𝙚𝙘𝙪𝙧𝙧𝙚𝙣𝙩𝙚𝙨 𝙙𝙚 𝙪𝙣 𝙥𝙚𝙧𝙨𝙤𝙣𝙖𝙡 𝙚𝙭𝙝𝙖𝙪𝙨𝙩𝙤 𝙮, 𝙡𝙤 𝙢á𝙨 𝙜𝙧𝙖𝙫𝙚, 𝙪𝙣𝙖 𝙖𝙪𝙨𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖 𝙩𝙤𝙩𝙖𝙡 𝙙𝙚 𝙨𝙖𝙣𝙘𝙞𝙤𝙣𝙚𝙨 𝙧𝙚𝙖𝙡𝙚𝙨 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙡𝙤𝙨 𝙧𝙚𝙨𝙥𝙤𝙣𝙨𝙖𝙗𝙡𝙚𝙨.
Recordemos la 𝙍𝙚𝙘𝙤𝙢𝙚𝙣𝙙𝙖𝙘𝙞ó𝙣 𝟬𝟬𝟰/𝟮𝟬𝟮𝟮 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝘾𝙉𝘿𝙃, un documento que debería haber encendido todas las alarmas. En él, se acreditaba la atención médica inadecuada, las omisiones y el fallecimiento de un recién nacido en la Clínica Hospital “𝘿𝙧. 𝙍𝙤𝙗𝙚𝙧𝙩𝙤 𝙉𝙚𝙩𝙩𝙚𝙡 𝙁𝙡𝙤𝙧𝙚𝙨”. ¿𝘘𝘶é 𝘴𝘦 𝘩𝘪𝘻𝘰? Poco o nada.
Dos años después, en 2024, Protección Civil ya consideraba el edificio de alto riesgo, con la posibilidad de fugas de aire medicinal y un daño estructural agravado por las lluvias. Hoy, en 2026, las filtraciones son una constante, y áreas vitales como consulta externa y urgencias operan en condiciones deplorables. Los quirófanos son un chiste macabro, 𝙤𝙗𝙡𝙞𝙜𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙖 𝙡𝙤𝙨 𝙢é𝙙𝙞𝙘𝙤𝙨 𝙖 𝙞𝙢𝙥𝙧𝙤𝙫𝙞𝙨𝙖𝙧 𝙤 𝙖 𝙩𝙧𝙖𝙨𝙡𝙖𝙙𝙖𝙧 𝙥𝙖𝙘𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚𝙨, 𝙥𝙤𝙣𝙞𝙚𝙣𝙙𝙤 𝙚𝙣 𝙧𝙞𝙚𝙨𝙜𝙤 𝙫𝙞𝙙𝙖𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙮𝙖 𝙙𝙚 𝙥𝙤𝙧 𝙨𝙞 𝙚𝙨𝙩á𝙣 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙘𝙪𝙚𝙧𝙙𝙖 𝙛𝙡𝙤𝙟𝙖.
Familiares de derechohabientes afirman que terminan por sacar al paciente para meterlo de urgencia en una clínica particular, Santa Fe o Metropolitano son los hospitales receptores de lo que el ISSSTE de Tapachula no quiere, no puede o es inclusive que pueda hacer. Son dramas diarios que viven cientos de familias chiapanecas, 𝙚𝙣 𝙨𝙪 𝙢𝙖𝙮𝙤𝙧𝙞𝙖 𝙢𝙖𝙚𝙨𝙩𝙧𝙤𝙨 𝙟𝙪𝙗𝙞𝙡𝙖𝙙𝙤𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙝𝙖𝙣 𝙙𝙖𝙙𝙤 𝙝𝙖𝙨𝙩𝙖 𝟰𝟱 𝙖ñ𝙤𝙨 𝙙𝙚 𝙨𝙪 𝙫𝙞𝙙𝙖 𝙖 𝙡𝙖 𝙚𝙙𝙪𝙘𝙖𝙘𝙞ó𝙣 𝙙𝙚 𝙚𝙨𝙩𝙚 𝙥𝙚𝙙𝙖𝙯𝙤 𝙙𝙚 𝙋𝙖𝙩𝙧𝙞𝙖; 𝙚𝙣 𝙚𝙨𝙩𝙖 𝙘𝙤𝙡𝙪𝙢𝙣𝙖 𝙣𝙤 𝙥𝙪𝙚𝙙o 𝙙𝙚𝙨𝙘𝙧𝙞𝙗𝙞𝙧 𝙘𝙤𝙣 𝙩𝙤𝙙𝙖 𝙨𝙪 𝙘𝙧𝙪𝙙𝙚𝙯𝙖, 𝙥𝙚𝙧𝙤 𝙚𝙨 𝙡𝙖 𝙧𝙚𝙖𝙡𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙙𝙚 𝙡𝙪𝙣𝙚𝙨 𝙖 𝙙𝙤𝙢𝙞𝙣𝙜𝙤. 𝘿𝙚𝙣𝙩𝙧𝙤 𝙙𝙚 𝙚𝙨𝙚 𝙡𝙪𝙜𝙖𝙧 𝙝𝙖𝙮 𝙢𝙚𝙣𝙤𝙨 𝙥𝙤𝙧𝙘𝙚𝙣𝙩𝙖𝙟𝙚 𝙙𝙚 𝙨𝙤𝙗𝙧𝙚𝙫𝙞𝙫𝙞𝙧 𝙦𝙪𝙚 𝙚𝙣 𝙚𝙡 𝙗𝙖𝙨𝙪𝙧𝙚𝙧𝙤 𝙢𝙪𝙣𝙞𝙘𝙞𝙥𝙖𝙡. 𝙉𝙤 𝙚𝙨 𝙚𝙭𝙖𝙜𝙚𝙧𝙖𝙘𝙞ó𝙣, 𝙚𝙨 𝙧𝙚𝙖𝙡𝙞𝙙𝙖𝙙.
Pero el colmo del descaro es la historia del nuevo hospital. Iniciado en octubre de 2021, con una inversión superior a los 600 millones de pesos y la promesa de ser entregado en ocho meses, se ha convertido en el “𝘌𝘭𝘦𝘧𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘉𝘭𝘢𝘯𝘤𝘰” de la 4T en Chiapas.
Más de cinco años después, la obra sigue inconclusa, un 𝙨𝙞𝙢𝙗𝙤𝙡𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙞𝙣𝙚𝙥𝙩𝙞𝙩𝙪𝙙 𝙮 𝙡𝙖 𝙤𝙥𝙖𝙘𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙖𝙙𝙢𝙞𝙣𝙞𝙨𝙩𝙧𝙖𝙩𝙞𝙫𝙖. Las promesas incumplidas del director general del ISSSTE, 𝗠𝗮𝗿𝘁𝗶 𝗕𝗮𝘁𝗿𝗲𝘀 𝗚𝘂𝗮𝗱𝗮𝗿𝗿𝗮𝗺𝗮, son un insulto a los 𝙢á𝙨 𝙙𝙚 𝟭𝟭𝟱,𝟬𝟬𝟬 𝙙𝙚𝙧𝙚𝙘𝙝𝙤𝙝𝙖𝙗𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙙𝙚𝙥𝙚𝙣𝙙𝙚𝙣 𝙙𝙚 𝙚𝙨𝙩𝙚 𝙨𝙚𝙧𝙫𝙞𝙘𝙞𝙤.
¿𝘋ó𝘯𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵á𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘰𝘯𝘴𝘢𝘣𝘭𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘧𝘢𝘭𝘤𝘰?
¿𝘘𝘶𝘪é𝘯 𝘱𝘢𝘨𝘢𝘳á 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘯𝘦𝘨𝘭𝘪𝘨𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘵𝘳𝘶𝘤𝘵𝘰𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘣𝘢𝘯𝘥𝘰𝘯ó 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘰?
𝙀𝙡 𝙨𝙞𝙡𝙚𝙣𝙘𝙞𝙤 𝙚𝙨 𝙚𝙣𝙨𝙤𝙧𝙙𝙚𝙘𝙚𝙙𝙤𝙧...
𝘿𝙚𝙙𝙚 𝙪𝙣𝙖 𝙤𝙛𝙞𝙘𝙞𝙣𝙖 𝙙𝙚 𝙣𝙞𝙫𝙚𝙡 "𝙋𝙧𝙞𝙢𝙚" 𝙚𝙣 𝘾𝙞𝙪𝙙𝙖𝙙 𝙙𝙚 𝙈é𝙭𝙞𝙘𝙤 𝙨𝙚 𝙥𝙪𝙚𝙙𝙚𝙣 𝙚𝙨𝙘𝙧𝙞𝙗𝙞𝙧 𝙙𝙞𝙨𝙘𝙪𝙧𝙨𝙤𝙨 𝙙𝙚 𝙜𝙧𝙖𝙣𝙙𝙚𝙯𝙖, 𝙩𝙖𝙣 𝙜𝙧𝙖𝙣𝙙𝙚𝙨 𝙘𝙤𝙢𝙤 𝙡𝙖𝙨 𝙢𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙖𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙞𝙣𝙞𝙘𝙖𝙢𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙨𝙚 𝙖𝙫𝙞𝙚𝙣𝙩𝙖𝙣 𝙡𝙤𝙨 𝙗𝙪𝙧ó𝙘𝙧𝙖𝙩𝙖𝙨 𝙙𝙚𝙡 𝙥𝙧𝙞𝙫𝙞𝙡𝙚𝙜𝙞𝙤, 𝙥𝙤𝙧 𝙢á𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙨𝙪𝙨 𝙙𝙞𝙨𝙘𝙪𝙧𝙨𝙤𝙨 𝙙𝙞𝙜𝙖𝙣: 𝙝𝙤𝙣𝙚𝙨𝙩𝙞𝙙𝙖𝙙, 𝙡𝙤𝙜𝙧𝙤𝙨, 𝙨𝙖𝙘𝙖𝙢𝙤𝙨 𝙖 𝙡𝙤𝙨 𝙘𝙤𝙧𝙧𝙪𝙥𝙩𝙤𝙨, 𝙖𝙪𝙨𝙩𝙚𝙧𝙞𝙙𝙖𝙙. 𝙇𝙖 𝙧𝙚𝙖𝙡𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙚𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙈𝙖𝙧𝙩𝙞 𝘽𝙖𝙩𝙧𝙚𝙨 𝙟𝙖𝙢á𝙨 𝙖 𝙥𝙪𝙚𝙨𝙩𝙤 𝙪𝙣 "𝘤𝘶𝘢𝘵𝘳𝘰𝘵𝘦𝘳𝘰" 𝙥𝙞𝙚 𝙥𝙤𝙧 𝙚𝙡 𝘏𝘰𝘴𝘱𝘪𝘵𝘢𝘭 𝘔𝘢𝘯𝘶𝘦𝘭 𝘕𝘦𝘵𝘵𝘦𝘭 𝘍𝘭𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘛𝘢𝘱𝘢𝘤𝘩𝘶𝘭𝘢.
¿Será a caso que un "𝘥𝘪𝘴𝘵𝘪𝘯𝘨𝘶𝘪𝘥𝘰" miembro fundador de la tiene 𝙢𝙞𝙚𝙙𝙤 𝙙𝙚 𝙚𝙣𝙛𝙧𝙚𝙣𝙩𝙖𝙧 𝙡𝙖 𝙛𝙪𝙧𝙞𝙖, 𝙧𝙖𝙗𝙞𝙖, 𝙘𝙤𝙧𝙖𝙟𝙚 𝙚 𝙞𝙢𝙥𝙤𝙩𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖 𝙙𝙚𝙡 𝙙𝙚𝙧𝙚𝙘𝙝𝙤𝙝𝙖𝙗𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙙𝙚𝙡 𝙄𝙣𝙨𝙩𝙞𝙩𝙪𝙩𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙡𝙡𝙚𝙫𝙖 𝙖ñ𝙤𝙨 𝙨𝙤𝙥𝙤𝙧𝙩𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙮 𝙨𝙤𝙗𝙧𝙚𝙫𝙞𝙫𝙞𝙚𝙣𝙙𝙤 𝙖 𝙡𝙖𝙨 𝙘𝙝𝙞𝙣𝙜𝙖𝙙𝙚𝙧𝙖𝙨 que les espera en ese hospital del olvido y la desvergüenza?
¡𝙉𝙤 𝙨𝙚ñ𝙤𝙧 𝘽𝙖𝙩𝙧𝙚𝙨! Venga a Tapachula a recibir de viva voz lo que los usuarios de ese hospital tienen que decirle, porque para eso se le paga y se le paga bien.
Y qué decir de la nómina. La denuncia de “𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘭 𝘧𝘢𝘯𝘵𝘢𝘴𝘮𝘢” y los adeudos salariales a trabajadores suplentes y de bolsa de trabajo desde enero y marzo de 2026 son la punta del iceberg de una precarización laboral que raya en la explotación.
𝙀𝙣𝙛𝙚𝙧𝙢𝙚𝙧𝙖𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙫𝙚𝙣𝙙𝙚𝙣 𝙘𝙚𝙣𝙖𝙨, 𝙢é𝙙𝙞𝙘𝙤𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙢𝙖𝙣𝙚𝙟𝙖𝙣 𝙚𝙣 𝙚𝙡 𝙩𝙧𝙖𝙣𝙨𝙥𝙤𝙧𝙩𝙚 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙢𝙥𝙡𝙚𝙩𝙖𝙧 𝙡𝙖 𝙦𝙪𝙞𝙣𝙘𝙚𝙣𝙖, personal sin seguridad social, aguinaldo ni vacaciones.
La respuesta de las autoridades en el estado –𝗖𝗮𝗿𝗹𝗼𝘀 𝗔𝗹𝗯𝗲𝗿𝘁𝗼 𝗗𝗼𝗺𝗶𝗻𝗴𝘂𝗲𝘇 𝗠𝗮𝗹𝗱𝗼𝗻𝗮𝗱𝗼, 𝗥𝗼𝗹𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗚ó𝗺𝗲𝘇 𝗠é𝗻𝗱𝗲𝘇 𝗒 𝗢𝗸𝗮𝗿𝘆 𝗡𝗮𝘆𝗲𝗹𝘆– es siempre la misma: “𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘺 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘳𝘴𝘰𝘴”.
𝙐𝙣𝙖 𝙚𝙭𝙘𝙪𝙨𝙖 𝙥𝙖𝙩é𝙩𝙞𝙘𝙖 𝙦𝙪𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙪𝙣𝙖 𝙥𝙧𝙤𝙛𝙪𝙣𝙙𝙖 𝙘𝙧𝙞𝙨𝙞𝙨 𝙙𝙚 𝙜𝙚𝙨𝙩𝙞ó𝙣 𝙮 𝙪𝙣𝙖 𝙛𝙖𝙡𝙩𝙖 𝙙𝙚 𝙝𝙪𝙢𝙖𝙣𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙞𝙣𝙖𝙘𝙚𝙥𝙩𝙖𝙗𝙡𝙚. El hospital funciona, sí, pero a costa del sacrificio y la dignidad de sus trabajadores, quienes, por ética profesional, no abandonan a sus pacientes, a pesar de ser ellos mismos las víctimas de un sistema podrido.
La “𝘊𝘶𝘢𝘳𝘵𝘢 𝘛𝘳𝘢𝘯𝘴𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢𝘤𝘪ó𝘯” prometió un cambio, pero en el 𝙄𝙎𝙎𝙎𝙏𝙀 𝙙𝙚 𝙏𝙖𝙥𝙖𝙘𝙝𝙪𝙡𝙖, sólo ha entregado una profundización de la crisis. Dos sexenios de terror para el sistema de salud, donde la ideología ha prevalecido sobre la experiencia, y la ineptitud política ha suplantado la gestión profesional. El resultado es una 𝙞𝙣𝙛𝙖𝙢𝙚 𝙣𝙚𝙜𝙡𝙞𝙜𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖 𝙦𝙪𝙚 𝙖𝙛𝙚𝙘𝙩𝙖 𝙡𝙖 𝙫𝙞𝙙𝙖 𝙮 𝙡𝙤𝙨 𝙙𝙚𝙧𝙚𝙘𝙝𝙤𝙨 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙢𝙚𝙭𝙞𝙘𝙖𝙣𝙤𝙨 que, con fe ciega, depositan su confianza en una institución abandonada a su suerte.
Cuándo será que el Estado asuma su responsabilidad y ponga fin a esta tragedia que, día a día, se cobra vidas y destruye la esperanza de una atención digna. La sociedad de Tapachula ya no pide, exige lo que se dijo cínicamente desde la plaza pública más grande del país en el último informe de gobierno de 𝗟ó𝗽𝗲𝘇 𝗢𝗯𝗿𝗮𝗱𝗼𝗿: «𝘋𝘪𝘫𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘣𝘢 𝘢 𝘴𝘦𝘳 𝘦𝘭 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳, 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘣𝘢 𝘢 𝘴𝘦𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘦𝘯 𝘋𝘪𝘯𝘢𝘮𝘢𝘳𝘤𝘢. 𝘕𝘰, 𝘯𝘰 𝘦𝘴 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘦𝘯 𝘋𝘪𝘯𝘢𝘮𝘢𝘳𝘤𝘢, 𝘦𝘴 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘋𝘪𝘯𝘢𝘮𝘢𝘳𝘤𝘢». 𝘼𝙡𝙜ú𝙣 𝙙𝙞𝙖, 𝙝𝙤𝙮 𝙚𝙨𝙩𝙤 𝙣𝙤 𝙨𝙚 𝙘𝙪𝙢𝙥𝙡𝙚 𝙚𝙣 𝙚𝙡 𝙄𝙎𝙎𝙎𝙏𝙀 𝙙𝙚 𝙏𝙖𝙥𝙖𝙘𝙝𝙪𝙡𝙖.
𝙽𝚘𝚜 𝚕𝚎𝚎𝚖𝚘𝚜 𝚕𝚊 𝚙𝚛ó𝚡𝚒𝚖𝚊 𝚜𝚎𝚖𝚊𝚗𝚊... 𝚌𝚘𝚖𝚎𝚗𝚝𝚊𝚛𝚒𝚘𝚜 𝚎𝚗 𝚋𝚊𝚝𝚎𝚊𝚍𝚘𝚛.𝚎𝚖𝚎𝚛𝚐𝚎𝚗𝚝𝚎.𝚌𝚘𝚕𝚞𝚖𝚗𝚊@𝚐𝚖𝚊𝚒𝚕.𝚌𝚘𝚖
𝗠𝗲𝗱𝗶𝗮𝗦𝘂𝗿 | Noticias Locales, Policiacas, sobre México, Chiapas y el Mundo
Rubén Francisco Chávez Matuz es miembro del
CIC (Colectivo Independiente de Comunicadores) AC.
© 2026 Grupo MediaSur