09/09/2026
¿SEGURIDAD O PASARELA POLÍTICA EN LA CUAСNOPALAN-OAXACA?.
▪️Se hizo entrega de instalaciomes a la Guardia Nacional
Tehuacán Puebla, miércoles 09 de septiembre de 2026.
Por Cuauhtémoc Rivero Ruíz
La fotografía quedó muy bonita. Todos sonrientes, todos acomodados y, por supuesto, todos listos para la foto. El problema es que la inseguridad no se combate con fotografías.
La entrega de las instalaciones de la Guardia Nacional sobre la supercarretera Cuacnopalan-Oaxaca debió ser, ante todo, un mensaje para los automovilistas, transportistas y habitantes de la región: más vigilancia, mayor presencia y una respuesta rápida ante el delito.
Pero viendo el desfile de funcionarios, incluyendo al Secretario de Economía del Estado de Puebla, Victor Gabriel Chedraui, representantes políticos y personajes públicos alrededor del acto, surge una pregunta incómoda:
¿Estamos frente a una estrategia de seguridad o frente a otra pasarela política donde todos quieren salir en la fotografía?
Porque en política hay algo que nunca falla: cuando una obra beneficia a la ciudadanía, aparecen muchos padres.
Y cuando hay problemas, curiosamente, empiezan a sobrar los huérfanos.
Ahora resulta interesante observar quién se llevará los reflectores de una infraestructura que durante años estuvo prácticamente en el olvido y que, de acuerdo con lo señalado en la propia región, pudo ser impulsada y recuperada también gracias a la participación de empresarios.
Ellos entendieron algo muy sencillo: una carretera sin seguridad no solamente representa miedo; también representa pérdidas económicas, riesgos para los trabajadores y un golpe directo a quienes viven del transporte y del comercio.
Por eso sería bueno que los funcionarios que ayer posaron para la fotografía también estén presentes cuando un transportista pida auxilio.
Que estén cuando ocurra un asalto.
Que estén cuando una familia quede varada en medio de una emergencia.
Que estén cuando los usuarios reclamen resultados.
Porque la seguridad no se mide por la cantidad de funcionarios que caben en una fotografía.
Se mide en minutos de respuesta.
Se mide en delitos evitados.
En vehículos recuperados.
En bandas desarticuladas.
En transportistas que puedan recorrer la carretera sin manejar con un ojo en el camino y otro en el retrovisor.
Y aquí aparece otro asunto que no debería pasar desapercibido.
Los recientes hechos relacionados con autoridades municipales de la región y el llamado Operativo Enjambre han vuelto a colocar bajo los reflectores la discusión sobre la penetración de estructuras criminales y la seguridad en esta zona. Y es que tuvo que actuar el Gobierno Federal, es decir el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Omar García Harfush para capturar a dos presidentes municipales involucrados en el robo a transporte de carga, extorsión y secuestro en la autopista Cuacnopalan-Oaxaca.
Por eso, precisamente ahora, sería un error convertir la seguridad en una competencia por ver quién aparece más cerca del listón, quién consigue más fotografías o quién publica primero el boletín. Y es que varios políticos que buscan la forma de aparecer en los reflectores, algunos con miras a la próxima contienda electoral que se viene en puerta, fueron invitados, a asistir a este evento que fue más una pasarela política, pura faramalla que realmente un acto que garantice la seguridad de miles de personas que circulan por esta autopista.
La ciudadanía no necesita funcionarios inaugurando seguridad. Necesita autoridades que la garanticen.
La Cuacnopalan-Oaxaca necesita inteligencia, coordinación entre corporaciones, vigilancia permanente y capacidad real de reacción.
Y si las nuevas instalaciones cumplen con ese propósito, perfecto.
Pero que sean los usuarios de la carretera quienes lo digan.
No los boletines.
No las publicaciones oficiales.
No las fotografías cuidadosamente acomodadas.
Porque la evaluación será bastante sencilla:
Si los ciudadanos pueden transitar con mayor tranquilidad, las autoridades habrán cumplido.
Si los asaltos continúan, si los transportistas siguen sintiéndose vulnerables y si la inseguridad permanece igual, entonces la ceremonia habrá sido eso:
una ceremonia.
La Guardia Nacional merece instalaciones dignas.
Pero la población merece algo todavía más importante:
seguridad digna.
Y esa, señores funcionarios, no se inaugura cortando un listón, ni se presume en Facebook.
La seguridad se demuestra en la carretera, de día y de noche, cuando las cámaras ya se fueron y el ciudadano se queda solo frente a la realidad.
Porque para las fotografías siempre hay tiempo.
Para la seguridad, no.