11/07/2026
¡Despierten!
𝐋𝐨 𝐦𝐚́𝐬 𝐩𝐞𝐥𝐢𝐠𝐫𝐨𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐯𝐢𝐞𝐣𝐚𝐬 𝐩𝐫𝐚́𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐬 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐱𝐢𝐬𝐭𝐚𝐧, 𝐬𝐢𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐮𝐫𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐭𝐚𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐚𝐧̃𝐨𝐬 𝐧𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐢𝐞𝐫𝐨𝐧 𝐧𝐨𝐫𝐦𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐲 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐢𝐨𝐧𝐚𝐫𝐥𝐚𝐬.
Si algo te resulta “familiar”, pregúntate si es porque está bien o porque hemos aprendido a tolerarlo.
Porque una práctica no se vuelve correcta solo porque lleva años ocurriendo. No confundamos costumbre con justicia, ni lo conocido con lo correcto.
La compra de voluntades, las presiones y cualquier forma de manipulación de la conciencia no representan la política que muchas personas aspiramos a construir. Una democracia fuerte necesita personas libres, informadas y con la capacidad de decidir sin que nadie intente ponerle precio a su voluntad.
Hoy asistí a la asamblea informativa de Pavel Jarero y me llevé algo más valioso que un discurso: me llevé una reflexión profunda sobre el verdadero sentido de la transformación.
Y entre todas esas ideas, una pregunta me quedó presente:
¿𝐂𝐮𝐚́𝐧𝐭𝐨 𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐭𝐮 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚? ¿𝐂𝐮𝐚́𝐧𝐭𝐨 𝐯𝐚𝐥𝐞 𝐭𝐮 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐭𝐚𝐝 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐝𝐢𝐫?
Porque cuando alguien intenta ponerle precio a la voluntad de una persona, no solamente está buscando un apoyo; está comprometiendo algo mucho más importante: la capacidad de decidir nuestro propio futuro.
𝐋𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐧𝐨 𝐞𝐦𝐩𝐢𝐞𝐳𝐚 𝐞𝐧 𝐮𝐧 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐨, 𝐧𝐢 𝐞𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐚𝐦𝐩𝐚𝐧̃𝐚. 𝐄𝐦𝐩𝐢𝐞𝐳𝐚 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚.
𝐌𝐎𝐑𝐄𝐍𝐀 nació bajo principios muy claros: 𝐍𝐨 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐢𝐫, 𝐧𝐨 𝐫𝐨𝐛𝐚𝐫 𝐲 𝐧𝐨 𝐭𝐫𝐚𝐢𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐫. Y esos principios no pueden quedarse como una frase; deben reflejarse en la manera de actuar, de participar y de entender la política todos los días.
Y aquí también hago una reflexión personal: la transformación no puede ser únicamente un cambio de colores o de siglas. Si queremos construir algo diferente, tenemos que ser capaces de cuestionar las viejas formas, incluso cuando aparecen dentro del propio movimiento.
Porque el verdadero reto no es solo enfrentar lo que históricamente hemos señalado; el verdadero reto es impedir que esas prácticas encuentren espacio donde deberían existir nuevos principios.
No importa de dónde vengan las personas, los colores que antes hayan tenido o las etiquetas que se pongan: lo que importa son los valores, la congruencia y la forma en que se ejerce la política.
La política no es algo lejano. La política decide sobre nuestra vida, nuestra salud, nuestra educación, nuestra seguridad y nuestro futuro. Por eso no podemos permanecer indiferentes.
Y aquí me incluyo.
𝐓𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐬𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐫𝐢𝐠𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥𝐞𝐠𝐢𝐦𝐨𝐬.
La democracia no termina el día que votamos; ahí comienza nuestra responsabilidad de participar, informarnos, cuestionar y exigir.
El gobierno no es un ente ajeno: el gobierno somos todas y todos. Esperar que alguien más resuelva todo solo fortalece la apatía. Una transformación verdadera necesita ciudadanía activa, crítica y comprometida.
Urge unidad. Pero una unidad basada en principios, en el bienestar colectivo y en la convicción de que el pueblo debe estar siempre al centro.
He creído en este Movimiento mucho antes de cumplir la mayoría de edad. Me involucré porque entendí que la política no es algo que podamos ignorar: sus decisiones atraviesan nuestra vida.
Y sí, me duele ver muchas cosas que seguimos enfrentando. Me duele ver que formas de hacer política que durante años han lastimado la confianza ciudadana todavía intenten sobrevivir. Pero también entiendo que los cambios profundos no ocurren de un día para otro.
𝐓𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐫 𝐮𝐧 𝐩𝐚𝐢́𝐬 𝐫𝐞𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨. 𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐫𝐞𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐚𝐯𝐢́𝐚 𝐦𝐚́𝐬.
Despertar, cuestionar y dejar atrás aquello que durante años se normalizó es un proceso. Cada persona que se informa, participa y decide no conformarse, aporta.
Reconocer que existen avances no significa pensar que todo está resuelto. Al contrario: significa entender que todavía hay mucho por hacer y que la participación de todas y todos es indispensable para consolidar cualquier transformación.
Porque el cambio verdadero no consiste únicamente en ganar elecciones.
Consiste en transformar la manera de entender y ejercer la política.
𝐋𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐚 𝐠𝐨𝐛𝐢𝐞𝐫𝐧𝐨𝐬. 𝐓𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬.
Si tienen oportunidad de asistir a una asamblea informativa, háganlo. Escuchen, cuestionen, reflexionen y formen su propio criterio.
Porque una sociedad despierta es una sociedad que participa.
Ojalá, por el bien de todas y todos, podamos seguir construyendo un mejor Nayarit y un mejor México.
Me siento orgullosa de ser parte de una generación que busca involucrarse, participar y construir una nueva forma de hacer política.
Y desde mi perspectiva, por su trayectoria, congruencia y compromiso con la transformación, considero que Pavel Jarero representa un perfil sólido para encabezar la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación en Nayarit.
Por acá los saludo si nos vemos. 👋🏻
Me dará mucho gusto coincidir.