16/05/2026
Muchas personas son dominadas por sus apetencias. Comen y beben lo que quieren, y no hacen ejercicio porque les da flojera. Con el tiempo desarrollan sobrepeso y otros problemas de salud. Cuando deciden, por fin, cambiar sus vidas, se pasan al otro extremo. No se permiten ningún desliz en la dieta y entrenan todos los días sin descanso. Cuando comenten algún error se frustran, se autocastigan y, abandonan. Por eso es importante adaptar un control flexible, que está en un punto intermedio entre la anarquía y rigidez. Se refiere a que lleves reglas y controles, que te guíen hacia tu objetivo, pero no tienes miedo de salirte puntualmente del camino. Estos pequeños desvíos hacen el proceso más tolerable y sostenible.
Hay que resaltar que no existe un punto intermedio perfecto para todo el mundo. Algunas personas necesitan más flexibilidad que otras.