11/08/2026
A veces el público, e incluso los mismos productores de eventos, ven a una drag en el escenario y solo perciben la diversión, el talento, el impacto visual. Se olvidan de que detrás de esos tres o cinco minutos de show, hay horas interminables de producción, de costura, de ensayar, de técnicas de maquillaje que tomaron años perfeccionar, y de una inversión económica brutal en pelucas, vestuarios, accesorios y tacones. El drag es un arte multidisciplinario, y como tal, merece un pago digno.
Exigir un pago digno y contratos claros no es "ser difícil", es defender la profesión. El arte drag mueve industrias, llena locales y crea comunidad; por lo tanto, merece ser remunerado como cualquier otro servicio profesional de entretenimiento. Si hay presupuesto para el evento, hay presupuesto para el talento.
Cuando aceptamos trabajar por "visibilidad" o por tarifas que no cubren ni el costo de nuestro maquillaje, no solo estamos devaluando nuestro propio esfuerzo; estamos arrastrando a toda la comunidad. Malbaratar nuestro trabajo le manda un mensaje erróneo a la industria: les dice que nuestro arte es un pasatiempo prescindible y no una profesión respetable.
A ti, artista que me lees: date a respetar y demos a respetar nuestro ARTE, porque si nosotros no lo hacemos, NADIE lo hará por nosotrxs.