13/08/2015
¡Jóvenes a corazón abierto!
¿De verdad podemos decir que los jóvenes estamos orgullosos de llamarnos "juventud" en este tiempo?
La respuesta dependerá de la perspectiva en la que el joven se encuentre, las circunstancias en las que se esté desarrollando, su nivel de estudios, su acceso a la tecnología, su nivel de conocimientos, sus actitudes y/o aptitudes, así como la educación basada en valores, incluso de acuerdo a qué dogma rige su vida diaria.
La juventud está dejándose llevar por lo banal del día a día. Y todos, en algún momento, incluso quien escribe esto, se ha dejado llevar.
El concepto de juventud, en el día de su celebración -12 de agosto-, debería de hacernos sentir libres, llenos de gozo, vida, construcción, educación, instrucción y una huella diaria que marcara un camino en común por y para todos los jóvenes.
De acuerdo a las leyes mexicanas, la edad comprendida ara ser llamado joven va desde los 14 a los 29 años de edad. Que desde la perspectiva psicológica y fisiológica, en ese lapso de edad se transmuta de la niñez a la adolescencia, de la adolescencia a la juventud. Tiempo en que la madurez intelectual comienza a rendir frutos.
¿Qué estamos haciendo los jóvenes?
Más allá de las fiestas privadas, los lujos excedentes, los caprichos costosos. Los jóvenes de ahora permanecen en un mundo que creíamos imaginario, y ese mundo es el sanguinario. Los niños juegan con armas, que cuando se vuelven adolescentes figura en ellos la idea de ser grandes capos y líderes de la droga. Sueñan con ganar dinero fácil, con tener mujeres u hombres a su disposición y ser jefes y no empleados. Ahora bien; con lo único que estoy de acuerdo es en lo último. El ser jefe y no empleado, pero más que jefe, deberíamos ser líderes. Si bien no hay instrucción igualitaria o una escuela que te enseñe a serlo, se debe tener una comprensión del emprendimiento de empresas, negocios, ideas, proyecciones y puntos de vista que logran sinergias con otros puntos de vista.
Comparar a nuestra juventud con la de otros países no nos viene nada bien. Aunque algunos pensarán lo contrario. Se ha tratado de monetizar con recursos del país programa de apoyos juveniles de otros países, diseñados para esos países, razón suficiente para no funcionar en un país que no pertenece a la categoría para la cual están propuestos.
Si dejaran de existir fugas de dinero por corrupción, entrega de puestos por nepotismo, si se comenzara a entender que la sociedad debe ser unísona en causas sociales partiendo de su heterogeneidad, se haría mucho por los y las jóvenes de nuestro México. Antes bien, debemos comenzar por la juventud que tenemos frente a nosotros, la cual puede ser un primo, amigo, novio, hermana. Debemos plantar en los demás un poco de lo que está cosechando en nosotros.
Hablar de la Ley Joven, los espacios para los jóvenes, el libre albedrío para la expresión juvenil, la exposición parlamentaria de los jóvenes en materia política, económica, social, de Derechos Humanos, no nos pone exentos de un crecimiento social, histórico y consecutivo de nuestra era. Sin embargo, la reducción de estos espacios, o abiertos para las minorías, generan intervalos poco conocidos de la expresión juvenil, generando así una convergencia de la apatía, de la expresión social decaída, de la falta de interés y de los niveles más bajos de participación juvenil para nuestra legislaciones.
La tarea...
Leer, informarse, contrastar fuentes, opinar, escuchar, escribir puntos de vista, obtener conjeturas. Preguntar si hay duda, hacer voz partícipe en cualquier espacio de expresión pública o privada para jóvenes, conocer, sustentar, expresar.
Informantez