23/01/2021
La actividad relacionada con la vida nocturna de la ciudad es de las más afectadas por las restricciones originadas por la pandemia.
Entre este grupo de prestadores de servicio están los taxistas que han disminuido al máximo su ingreso; no obstante, son víctimas de abuso de algunos de sus clientes como le sucedió a un joven chofer que supuso que al transportar a cuatro jovencitas desde el centro de la ciudad hasta Brisas del Mar le significaría unos cuantos pesos para llevar a casa, pero no fue así.
Narra el chofer que cuatro mujeres jóvenes le hicieron la parada en la esquina de la avenida Constitución y callejón Coahuila, visiblemente alcoholizadas le pidieron las trasladara hasta un domicilio en Brisas del Mar, el punto de destino está en una privada sobre la carretera escénica Tijuana – Rosarito, durante el trayecto, las féminas hacían relajo, vociferando e inclusive “abriendo la puerta con el vehículo en movimiento”.
Al llegar al destino las muchachas descendieron de la unidad y preguntaron al conductor sobre el monto a pagar por el servicio, tras conocerlo una de ellas aseguró que entraría al domicilio por el dinero, “algo que es relativamente común que suceda por cuestiones de seguridad de los pasajeros”, sin embargo, la joven que aseguró regresaría a pagar el viaje, ya nunca regresó y el trabajador del volante tuvo que regresar sin dinero y casi sin gasolina.
“No se vale”, lamenta el chofer, “es poco el trabajo, y un viaje largo genera gastos”, además “si no tienen dinero para pagar, por lo menos deberían de anunciarlo y ya sería decisión del taxista si les hace el favor o no”.