Rock y Cultura

Rock y Cultura Espacio alternativo de expresión para la promoción y difusión del rock y la música en todos sus géneros

FRECUENCIA EMERGENTE.- Dimitri Berzerk, No/Whr/Grl y DJ HexXEl día de ayer fue una noche que devolvió fragmentos de una ...
12/09/2026

FRECUENCIA EMERGENTE.- Dimitri Berzerk, No/Whr/Grl y DJ HexX

El día de ayer fue una noche que devolvió fragmentos de una historia. Esa velada en Black Dog Venue fue interesante.

El cartel reunió tres propuestas provenientes de distintos puntos de México: DJ HexX, desde Tijuana; DJ No/Whr/Grl, desde Querétaro; y Dimitri Berzerk, desde Ciudad de México. Pero para mí, la noche tenía una lectura mucho más personal: los tres nombres estaban relacionados con una etapa importante de mi trayectoria en Rock y Cultura.

La noche comenzó alrededor de las 9:30 con DJ HexX, proyecto de Mitch Torres.

A Mitch no lo conocí solamente como DJ o promotor. Entre 2021 y 2022 fue patrocinador de Rock y Cultura, y durante esos dos años se convirtió en uno de esos colegas que funcionan como puente dentro de una escena.

Es de esas personas que no solamente hacen su propio trabajo, sino que abren puertas para que otros conozcan lo que está sucediendo alrededor.

Gracias a Mitch conocí a diversos artistas y proyectos vinculados con la escena gótica, oscura y alternativa, tanto de Baja California como de otras partes de México. DJ Lordfer, No/Whr/Grl, DJ Zedkiel, Dimitri Berzerk, La Bande-Son Imaginaire y muchos otros nombres llegaron a mi radar a través de esa red de contactos.

También apoyó directamente algunos de mis proyectos culturales.

En el Cachanilla Music Festival Mexicali, por ejemplo, patrocinó publicidad para el evento; incluso la lona grande que utilizamos fue parte de ese apoyo.

Mitch actualmente radica en Ensenada y continúa contribuyendo a la escena local a través de su trabajo con Black Dog y Siniestro Lounge, dentro de su proyecto Siniestro Producciones. Su presencia representa, de alguna manera, esa capacidad de la escena independiente para transformarse sin desaparecer.
Eso es algo que reconozco especialmente en él… ese entusiasmo por seguir construyendo espacios.

Porque detrás de una escena que permanece hay mucho más que música. Hay tiempo, dinero, contactos, logística, riesgos y sacrificios. Mitch ha decidido seguir apostando por una propuesta incluso cuando sería mucho más sencillo abandonar.

Musicalmente, DJ HexX se mueve dentro de la electrónica oscura y los sonidos relacionados con la escena gótica y alternativa, buscando precisamente esa atmósfera nocturna que permite que la música funcione como punto de encuentro.

Más que intentar encasillarlo en una sola etiqueta, me parece que su propuesta forma parte de ese circuito electrónico oscuro que durante años ha encontrado espacios propios dentro de la escena independiente.

El set de DJ HexX se movió dentro de esa electrónica oscura que caracteriza buena parte de su universo, pero más allá de la música, para mí era imposible no pensar en todo lo que había detrás de ese encuentro, de esa colaboración que comenzó varios años atrás y que esta noche volvía a coincidir en un mismo escenario.
Entonces apareció No/Whr/Grl, el proyecto de Isis Mendoza, desde Querétaro.

A Isis también la conocí en 2021, precisamente dentro de Rock y Cultura. Otra coincidencia más, de esas que valen la pena atesorar.
¿Por qué? Porque hay algo detrás de todo esto.

El line up que tenía frente a mí era prácticamente el mismo que había conocido años atrás en The Mod Bar, en Mexicali.

Tres propuestas. Tres personas. Tres historias profesionales que, de distintas maneras, dejaron algo en mi propio camino.

En aquella ocasión tuve la oportunidad de entrevistarlos para Rock y Cultura. Las entrevistas ya no están disponibles; Facebook terminó borrando aquellos videos y con ellos desapareció parte de ese archivo audiovisual. Sin embargo, siempre he pensado que hay cosas que no necesitan permanecer en una plataforma para seguir existiendo.

Porque los recuerdos se quedan.

Especialmente a Isis la tengo presente como una mujer sensible e intensa, con un bagaje musical enorme y una conversación que podía ir mucho más allá de hablar simplemente de música. Volver a escucharla años después produjo esa sensación extraña de reencontrarse con alguien que pertenece a una etapa anterior de tu propia historia y descubrir que, de alguna manera, la conexión sigue ahí. Como si nos hubiéramos visto hace poco, pero los años pasan y es entonces cuando nos damos cuenta de que la música crea conexión.

No/Whr/Grl se mueve por territorios como el synthpop, new wave, minimal synth, darkwave y EBM, sonidos que forman parte de ese amplio universo de la electrónica oscura y que también han encontrado espacio dentro del circuito underground mexicano. De hecho, su proyecto ha formado parte de iniciativas como las Sector Industrial Sessions, compartiendo programación con artistas de esta misma escena.

Su propuesta crea una pista que invita tanto al baile como a una especie de trance.

Reconozco que, en algunos momentos de la noche, a pesar de la humedad, me levanté a bailar un poco. Estaba tan emocionada; extrañaba bailar.

Mientras avanzaba la noche, Isis y la pareja de Dimitri comenzaron a intervenir el espacio con velas, adornando el escenario de Black Dog y transformándolo poco a poco en algo más íntimo, casi ritual.
Enseguida subió al escenario Dimitri Berzerk.

Dimitri ocupa un lugar particularmente especial dentro de mis recuerdos profesionales, porque de todas las personas que entrevisté durante aquellos años, es uno de los personajes que más me ha interesado intelectualmente. No solamente por su propuesta musical, sino por el universo creativo que existe detrás de ella.

Comenzó su trayectoria como DJ en Ciudad de México alrededor de 2005, fuertemente influenciado por la música underground y, particularmente, por sonidos como el synthpop, new wave, Electronic Body Music e industrial. Su camino también está ligado a espacios fundamentales de la escena alternativa, como El Real Under, y a la creación de Sector Industrial, proyecto que comenzó como programa de radio y posteriormente se convirtió en sello discográfico con la intención de fortalecer y apoyar a artistas de la escena electrónica alternativa.

Además de su trabajo como DJ, Dimitri ha desarrollado una importante faceta como productor y remixer. Desde 2009 comenzó a trabajar de manera más constante en la producción de remixes y posteriormente en composiciones propias. Su álbum Nineteen Eighty-Four, publicado en 2023, reúne parte de esa evolución como productor y muestra la amplitud de su universo sonoro.

Su propuesta musical tampoco se queda únicamente en la pista de baile. Dimitri ha definido su sonido como Esoteric Body Music, una especie de punto de encuentro entre el synthpop y el industrial, al que incorpora conceptos relacionados con la filosofía, la alquimia, la astrología y la geometría sagrada.

Precisamente por eso sus presentaciones tienen una dimensión visual y conceptual que va más allá de simplemente poner música.
De hecho, tengo presente aquella entrevista porque surgió una coincidencia que me llamó muchísimo la atención: uno de mis libros favoritos es Los dioses del Edén, de William Bramley, y Dimitri lo tenía también entre sus tres libros favoritos.

Yo sé que podría parecer un detalle ínfimo, pero para quien entrevista artistas constantemente, encontrar ese tipo de conexión cambia la conversación. Dejas de hacer solamente preguntas y empiezas a descubrir un universo compartido.

Me pareció entonces —y me sigue pareciendo— una persona sumamente inteligente, letrada y con una enorme capacidad para conversar. Su propuesta artística tampoco cabe fácilmente en una sola categoría, porque transita por el synthpop, la new wave, el EBM y el industrial, incorporando elementos filosóficos, esotéricos y conceptuales a su universo creativo.

Lo cual se complementó de manera espléndida con los visuales que compartió durante su presentación.

Esta noche no estaba viendo simplemente a tres DJs. Estaba viendo regresar, cinco años después, una parte de mi historia profesional.
Mitch había sido uno de los puentes que me permitieron conocer aquella escena, Isis había sido una de esas voces que tuve oportunidad de escuchar y entrevistar y Dimitri había sido uno de esos entrevistados que terminó dejando una huella mucho más profunda de lo que probablemente imaginaba.

Ahora los tres coincidían nuevamente frente a mí, pero esta vez en Ensenada y en Black Dog.

Después de varios años de trabajo, entrevistas, fotografías, publicaciones, eventos y caminos que se fueron separando para después volver a cruzarse.

La música avanzó y la pista comenzó a convertirse en lo que tenía que ser...un lugar para dejarse llevar y entrar en trance.

Algunos bailaban, algunas movían la cabeza, sus pies, cerraban los ojos y conectaban con la música, conforme avanzaba la noche ocurrió algo que me interesó observar.

Nos quedamos los que teníamos que quedarnos.

Los que nos conocemos desde hace años, los que nos hemos escuchado, los que hemos entrevistado y hemos sido entrevistados, los que alguna vez escribimos sobre el trabajo de los otros y también, de alguna manera, los que hemos contribuido a que el trabajo de alguien más tenga un espacio para ser visto, escuchado o reconocido.

No importó demasiado nada más durante esa velada. Ni la distancia, ni los años, ni que algunas entrevistas hoy existan solamente en la memoria.

La gente permaneció hasta el final. Estuvieron los que tenían que estar. Llegaron los que tenían que llegar. Y eso también es una forma de resistencia.

Es seguir haciendo música, creando espacios, entrevistándonos, encontrándonos, seguir reconociendo el trabajo de quienes estuvieron ahí antes.

La escena nunca desaparece…se transforma.
Y algunas historias nunca terminan…simplemente vuelven a sonar.

✍🏻📸 Noemi Magallanes Coronel

RUIDO DE FONDO: ANTES DE QUE LA MÚSICA SE VUELVA MEMORIA.- Féleo de León, Carlos Humarán y Kiko King: tres trayectorias ...
31/08/2026

RUIDO DE FONDO: ANTES DE QUE LA MÚSICA SE VUELVA MEMORIA.- Féleo de León, Carlos Humarán y Kiko King: tres trayectorias para entender una parte del rock mexicalense

En el medio cultural existen músicos que uno conoce cuando ya son músicos, pero también existen otros que uno conoce antes de comprender realmente lo que significa ser músico.

A Kiko King lo conocí cuando tenía dieciséis años, en el Baja Prog de 2006.

Yo era una adolescente fascinada por aquel universo extraño y maravilloso del rock progresivo, donde los músicos podían pasar varios minutos desarrollando una idea musical que probablemente habría hecho salir corriendo a cualquiera que estuviera esperando una canción de tres minutos.

Ese día nos llevó al Baja Prog mis papás junto con mis hermanos y amigos. Dentro de mis amigos estaba Heriberto Cárdenas Polcayo que me ayudó a grabar una parte del video que después subí a youtube como archivo.

Al finalizar la presentación musical de CAST OFICIAL, me subí al escenario del Hotel Araiza Inn para pedirle a Kiko que me firmara una baqueta una baqueta que terminó en manos de mi amigo Heriberto, a quien conocía desde la secundaria y que años después se convertiría en baterista de La Bella Margot y, en 2009, también formaría parte de mi primera banda.

En ese momento yo solamente quería una firma.

La vida, con ese sentido del humor que suele tener, terminó convirtiendo aquella anécdota adolescente en una pequeña pieza de mi propia historia musical.

A Carlos Humaran Castillo lo conocí también por aquellos años. Pero su historia ya había tocado la mía mucho antes de que yo pudiera saberlo.

Cuando mis padres organizaban y promovían eventos de rock en Mexicali en los años noventa, uno de los músicos que participaba en aquella escena era Enrique Humaran Castillo, hermano mayor de Carlos. Carlos era todavía pequeño y acompañaba a su hermano a los toquines.

Décadas después, yo terminaría entrevistándolo, hablando con él durante horas sobre música, trayectoria, producción y escena.

Y aquí es donde uno comienza a comprender que las escenas culturales no aparecen de la nada.

Se heredan. Se transforman. Se transmiten de una generación a otra.

A veces incluso pasan de padres a hijos, de músicos a periodistas, de escenarios a bares y de una baqueta firmada a una entrevista que termina durando años.

Hay una pregunta que me interesa más que saber quién tocó qué instrumento en determinada banda:

¿Qué significa permanecer?

Porque permanecer en una escena musical durante décadas no significa necesariamente haber pertenecido siempre a la misma banda, tocar siempre el mismo género o haber tenido una carrera lineal.

A veces significa exactamente lo contrario, implica aprender a cambiar, tocar instrumentos, entrar y salir de proyectos, tocar progresivo un día y un tributo al día siguiente.

Asimismo, es importante estudiar, enseñar, producir, gestionar, improvisar, acompañar, organizar y volver a comenzar.

Y, sobre todo, encontrar nuevas razones para seguir tocando.
Eso es lo que me interesa observar cuando pienso en Carlos Humarán, Kiko King y Féleo de León.

Ellos no los considero solamente músicos, porque son habitantes ya, de una escena.
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Carlos Humarán: cuando el músico también construye el escenario.-

Sería demasiado fácil reducir a Carlos Humarán a una frase: "guitarrista y bajista de CAST".

Es cierto la premisa, pero no alcanza.

CAST es una institución del rock progresivo mexicano y su historia internacional está profundamente ligada a Mexicali y al nacimiento del Baja Prog.

La propia historia oficial de la banda ubica a Humarán y Kiko dentro de aquella renovación de 2002 que llevó a CAST hacia nuevas estructuras, sonidos y escenarios internacionales.

Pero lo que me interesa de Humarán es precisamente lo que ocurre después de esa etiqueta, porque el músico que yo conocí en aquellos años no terminó limitado en solo lenguaje. El habita la guitarra, el bajo, está en CAST, la producción, gestión, colaboración y pedagogía.

Ésta es también otra historia menos visible que se construyó lejos de la etiqueta de "músico de progresivo".

En 2006, por ejemplo, Mosaïque documentaba a Humarán en las guitarras y a Kiko en batería y percusiones dentro de una formación que reunía a distintas generaciones y miembros de CAST.

Pero antes y alrededor de todo eso también existía MOSKTRYO: Óscar Mosk Castillo, Carlos Humarán y Kiko King.

Un trío que, para quienes tuvimos la oportunidad de escucharlo, demostraba que aquellos músicos podían moverse con naturalidad entre el rock, el blues, el jazz, el funk y el progresivo.

Les llegué a tomar fotografías, - es más – en uno de mis cuadernos de poesía, que me regaló mi mentor Francisco Bernal García QEPD... (guardo con recelo las firmas de los 3), las fui recolectando al paso de los años.

Yo misma escribí sobre ellos hace años, cuando todavía estaba intentando entender y documentar la escena de Mexicali desde mi propio lugar. Los escuché por primera vez en 2011 y recuerdo haber escrito entonces sobre esa capacidad que tenían para moverse entre distintos lenguajes musicales.

Con el tiempo, aquella percepción se volvió más clara.

Humarán no sólo aprendió a tocar dentro de un grupo, él aprendió a entender qué necesita una banda para existir.

Y esa diferencia es importante, ya que una escena musical no se sostiene únicamente con músicos. También necesita personas que sepan organizarla, producirla, conectar proyectos, entender escenarios, resolver problemas y mantener funcionando aquello que el público normalmente no ve.

El escenario parece mágico cuando las luces se encienden, pero alguien tuvo que hacer que todo funcionara antes de que se encendieran.
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Kiko King: el hombre detrás del pulso.-

Si Humarán me hace pensar en arquitectura, Kiko me hace pensar en movimiento.

Lo recuerdo en aquel escenario del Araiza Inn cuando yo tenía dieciséis años - lo mencioné anteriormente - .... Heriberto cachó su baqueta, es probable que por eso me cuesta separar al baterista que conocí entonces del músico que después fui descubriendo.

La anécdota con Heriberto y Kiko es muy curiosa porque después coincidieron en el estudio Pulsar ¡Cómo son las cosas!...así es la vida de curiosa.

Porque Kiko tampoco se quedó en un solo territorio (CAST, Mosktryo, MK3 Blues Jazz Ensamble, Pascal Gutman Trío, EON)… a su vez, en colaboraciones, jazz, blues, fusión, BAJA RUSH, PVLSE - A Pink Floyd Experience, Y otros proyectos que muestran una inquietud que parece acompañarlo desde hace décadas.

En 2016, por ejemplo, MK3 Blues Jazz Ensamble —derivado de Mosktryo— aparecía integrado por Óscar Castillo, Carlos Humarán y Kiko King, mientras que Kiko era presentado además como colaborador del stickista francés Pascal Gutman y de proyectos de tributo a Rush y Pink Floyd.

Eso me parece significativo, sino fuera por Kiko, yo no hubiera entrevistado a Pascal Gutman y a Ramsés Luna, por allá del año 2018, dentro del marco del Festival de Octubre organizado por el ICBC (ahora Secretaría de Cultura de Baja California).

He conocido músicos que construyen su identidad alrededor de una sola banda, sólo que Kiko King se ha expandido alrededor de la posibilidad de tocar: la diversificación.

Pero su verdadera herramienta parece ser la capacidad de entrar en diferentes mundos musicales sin perder aquello que lo identifica.

Tal vez por eso aquella baqueta que yo quería a los dieciséis años terminó siendo, sin que yo lo supiera, una especie de pequeño amuleto de una historia mucho más larga.
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Y entonces aparece Féleo de León…la voz e inspiración.-

A Féleo de León lo conocí después, creo que fue alrededor de 2018, en 2x1 Mono en Manhattan Pub, lo recuerdo tocando guitarra junto a Kiko King.

Y aquí mi historia con él es diferente.

A Humarán y Kiko los conozco desde hace muchísimos años. Los he entrevistado, fotografiado, acompañado desde el ejercicio periodístico y cultural.

Con Féleo ocurrió otra cosa. Hicimos click.

No solamente como músico y promotora cultural, fue más como personas, por circunstancias de la vida, familiares, personales, y se terminó construyendo una amistad.

Por eso escribir sobre Féleo me resulta particularmente interesante, porque todavía siento que conozco solamente una parte de su historia.

Conozco al Féleo que toca, al que canta, el que comparte escenario con Kiko, el de los tributos, covers, el que toca en Dr. Gel.

El amante del café, el padre y esposo amoroso…el buen amigo, el que escucha, el que te lee, el que acompaña en momentos no solo conmovedores, sino también complicados.

Pero quiero saber quién estaba antes. Así que me di a la tarea de preguntarle lo siguiente:

¿Quién era Féleo antes de convertirse en el Féleo que conocemos?, muy a su estilo me contestó una analogía de Batman (ya saben "el caballero de la noche").

Enseguida le hice esta pregunta:

¿Qué bandas lo formaron? …el me respondió que bandas mexicalenses como La oveja negra, Solsticio, Penumbra, Blues y Los García, fueron base primordial para su formación profesional como músico; mientras tanto, los músicos que lo influenciaron fueron desde Glenn Danzig, Gene Simmons, CC Deville y David Bowie; pero no dejó atrás a sus colegas como Tato Ortega (con quien tuvo un tributo a Metallica llamado Zero), Raúl Díaz (de Los García) y Jesús Madrid.

Es admirable como se ha diversificado como músico, puede un día tocar la batería con Palaco Blues, Los García hasta Jazztafunk, otro día puede ser bajista de Penumbra y también puede ser guitarrista y vocalista de Solsticio.

La trayectoria musical de Féleo de León destaca en la escena artística de Baja California, precisamente por su versatilidad, ya que no sólo es instrumentista, el es un profesional de la producción e ingeniería de audio.

Estudió ingeniería en audio y música en G. Martell (Ciudad de México), la cual es una de las instituciones más importantes y reconocidas del país en producción musical; eso mismo le ha brindado la oportunidad de realizar actividades orientadas a la ingeniería en audio y llevar a cabo grabaciones profesionales en diversos estudios.

Aparte cuenta con experiencia coordinando aspectos técnicos con bandas en directo siendo stage manager.

Es un artista independiente que ha realizado grabaciones profesionales de guitarras, bajo, pianos y baterías.

Porque toda trayectoria tiene una prehistoria, y reconozco que ahí está la parte de Féleo que todavía me falta contar, sé que lo correcto aquí hubiera sido preguntarle más cosas, pero quería redactar un texto honesto y real…y aquí lo externo: valoro su amistad.
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Dr. Gel no empieza en Dr. Gel.-

Aquí está el verdadero motivo por el que quise escribir esto, cuando pensamos en un proyecto como Dr. Gel, podemos cometer el error de observar únicamente el presente.

De hecho, al hacerle las preguntas a Féleo, se le ocurrió la grandiosa idea de compartirme – sin saber que necesitaba dicha información – el origen del nombre “Dr. Gel”.

Fue muy espontánea la confesión. Me dice: - Dato curioso…¿sabes quién es Dr. Gel?, en realidad no es Gel, es Hell. Y yo estaba sacada de onda totalmente, porque pensé: - No puede ser, ahí va, será algo friki.

Y la respuesta fue algo que no me esperaba, sinceramente. Me envió una imagen de Dr. Hell, si…el de Mazinger Z. A lo que le respondí: - ¡Wtf! (hay confianza, claro está). Me contestó: Soy fanático de Mazinger Z, y de Hell que es el mero villano de esa caricatura (corrección – anime ); pero terminó en Gel por su calvicie jaja.

Esa clase de humor, me resulta estimulante como escritora, como narradora, así que por eso quería compartir esta anécdota.

Ya que detrás de este presente existen décadas, son tres músicos que llegaron a este punto después de haber atravesado caminos distintos.

Por eso no quise escribir únicamente sobre Dr. Gel, la idea es escribir sobre lo que Dr. Gel representa.

Porque cuando Féleo, Humarán y Kiko coinciden, no solamente coinciden tres músicos.

Coinciden tres formas de entender la música. La arquitectura, el pulso y la voz.

Detrás de esas tres cosas hay algo todavía más grande: la permanencia.
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Mexicali también se escucha así.-

A veces hablamos de la escena musical de Mexicali como si fuera una lista de bandas, pero la verdad es que la escena no se trata de enumerar listados; una escena consiste de personas que la mantienen viva.

Son los músicos que dan clases, los que organizan eventos, hacen tributos, tocan canciones imposibles -saliendo de una zona de confort – y como lo decimos los que escribimos: saliendo de lugares comunes.

Son los colegas que acompañan a otros, que se pueden subir a escenarios grandes como pequeños, también los que cruzan fronteras, viajan y vuelven; a su vez, son los que forman nuevas generaciones, y al mismo tiempo, los que después de treinta años todavía encuentran algo que tocar.

Es donde éstas tres trayectorias me parecen especialmente representativas, porque no todos han recorrido el mismo camino y precisamente por eso son interesantes. ________________________________________

Yo también estaba ahí.-

Seguramente esta sea la parte más personal de todo esto, porque yo no llegué a redactar esta historia como una investigadora que encontró tres nombres en redes.

Yo también fui una adolescente parada frente a un escenario, esa misma que quería una baqueta firmada para su amigo, la hija de dos personas que durante los años noventa estuvieron involucradas en la promoción de eventos de rock.

Fui una comunicadora que después entrevistó a estos músicos.

En Rock y Cultura tuve con Carlos Humarán una de las conversaciones más extensas que he tenido alrededor de la música, duró más de 4 horas, acumulando años de seguimiento, y con Kiko King una entrevista que se extendió durante 3 horas.

Aquellos videos, como tantas otras cosas de la memoria digital, terminaron perdiéndose, para mí no se perdió lo que significaron. Porque una entrevista también es una forma de archivo.

En ocasiones eses veces el archivo desaparece de una plataforma, pero permanece en quien estuvo ahí.

Mosk y Humarán incluso terminaron tocando en mi boda. Así de extraña es la vida cuando uno lleva suficientes años alrededor de una escena. Kiko me prestó de último momento su batería para un evento que organicé por allá del año 2016. Féleo me ayudó a transportar parte de mis pertenencias antes de mi mudanza a Ensenada.

Los músicos que alguna vez viste desde el público pueden terminar formando parte de los acontecimientos más personales de tu propia historia.

Entonces ya no sabes exactamente dónde termina el rock y dónde comienza la vida.
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Antes de que se conviertan en historia.-

No me interesa convertir a nadie en estatua, no se tratar de idolatrar a los músicos, sino dignificar y reconocer su trascendencia e impacto en la escena.

Los músicos son seres humanos, y los que escribimos también; todos tenemos contradicciones, aciertos, errores, obsesiones, virtudes y defectos.

Reconocer que hay personas que, durante décadas, han puesto una parte de su vida al servicio de algo que no siempre es rentable, que no siempre es sencillo y que muchas veces exige más sacrificios de los que el público alcanza a imaginar.

Esa puede ser la verdadera medida de una trayectoria.

No cuántas veces apareciste en un cartel, ni cuántos likes tuvo una fotografía y mucho menos cuántas personas conocían tu nombre.

Sino cuántas veces encontraste una razón para volver a tocar.

Cuando tenía dieciséis años y le pedí una baqueta a Kiko King, no sabía que estaba guardando un fragmento de una historia que todavía no terminaba.

Cuando mi padre me presentó a Carlos Humarán, tampoco sabía que aquella presentación conectaba dos generaciones de una misma escena.

Y cuando conocí a Féleo años después como amigo, tampoco imaginaba que terminaría escribiendo sobre los tres desde un lugar que ya no es solamente el de espectadora, comunicadora o promotora.

Hoy los miro desde otra perspectiva, ya no solamente veo músicos.

Veo memoria, ciudad, generación, escenarios donde aprendimos a escuchar, eventos a los que asistimos.

Eso es permanecer.

No quedarse para siempre en el mismo escenario, ni repetir eternamente la misma canción, se trata de aprender a cambiar de instrumento, proyecto, género, escenario y hasta de vida…conservando una razón para volver a subirte a uno.

Porque antes de que la música se vuelva memoria alguien tiene que seguir tocándola.

✍🏻📸 Noemi Magallanes Coronel

27/08/2026

FRECUENCIA EMERGENTE | SURFISTAS DEL SISTEMA EN MEXICALI 🌊🎸

El pasado domingo 16 de agosto, el Foro Dragón se convirtió en punto de encuentro para una noche de rock, atmósferas y energía en vivo con SDS.

Una presentación que nos recordó que la música también puede ser viaje, movimiento y descubrimiento.

📍 Foro Dragón, Mexicali
📅 16 de agosto de 2026

INGENIERÍA DEL TRIBUTO: Amy Winehouse & Lady Gaga¿Cuántas veces hemos ido a un tributo donde se intenta reproducir un ar...
23/08/2026

INGENIERÍA DEL TRIBUTO: Amy Winehouse & Lady Gaga

¿Cuántas veces hemos ido a un tributo donde se intenta reproducir un artista?
..lo hemos escuchado, visto, analizado en diversas ocasiones, y no digo que esté mal; sino que a veces existen productos artísticos que generan una familiaridad particular; eso si…sin dejar de cumplir ese rol de lo que “debe ser un tributo”, ya que al final terminan convirtiéndose en algo mucho más interesante, lo cual me gusta destacar de sobremanera y es nada más y menos el ejercicio de memoria, identidad y apropiación escénica.

Lo expreso de manera deliberada, lo he dicho en diversas ocasiones…a mi me gusta escuchar un tributo cuando sé que el artista en el escenario no solo sabe lo que está interpretando (darles sentido a las palabras), porque así se delata su nivel de apreciación como artista en el escenario.

Es la segunda vez que escucho ambos tributos, y déjenme confesarles una cosa. Ayer en Foro Dragón VI Vis & Co. presentó una propuesta que, desde su propia estructura, planteaba un reto considerable, porque se trató de reunir en un mismo espectáculo dos universos aparentemente distintos, pero unidos por algo fundamental:

Dos mujeres que transformaron la manera de entender la interpretación, la imagen y la presencia escénica dentro del pop contemporáneo.
Amy Winehouse y Lady Gaga.

El resultado fue una noche que comenzó alrededor de las 9:30 p.m. y que terminó convirtiéndose en algo mucho más personal de lo que inicialmente prometía un simple tributo.

Amy: los matices de una voz imposible de sustituir.-

El primer segmento estuvo dedicado a Amy Winehouse y funcionó como una especie de introducción emocional al universo que Vivis & Co. había preparado.

Los miembros de esta alineación fueron los siguientes: Vivis (voz), Manuel González (batería), Ricardo Conde (teclados), Juan Rivera (bajo), Fabián Tirado (trompetista), Juan Moroyoqui (trompeta), Alexis Alcántara (saxofón), Astrid Vega (saxofón y flauta transversal).

Considero que no se trató únicamente de interpretar canciones conocidas, es más, grabé la versión de Amy Winhouse de Will You Still Love Me Tomorrow interpretada por ellos, fue una de tantas canciones en donde percibí matices, cambios de intensidad, musicalidad y una banda capaz de sostener el carácter particular del repertorio de Amy, algo indispensable cuando se intenta abordar una artista cuya identidad vocal estaba tan profundamente ligada al fraseo, al soul, al jazz y a una interpretación profundamente humana.

La banda hizo un homenaje digno a Winehouse.
Es uno de los elementos más importantes de un tributo, en ningún momento se trata de competir con el recuerdo de la artista original, se trata de encontrar una manera propia para mantenerlo vivo y dignificarlo.

Enseguida vendría Lady Gaga, y ahí la noche cambió completamente de temperatura, hasta bailé algunas canciones (y eso es mucho decir jaja).

Lady Gaga: del espectáculo a la intimidad.-

El repertorio comenzó a desplegar buena parte de la evolución musical y estética de Lady Gaga, desde Just Dance, LoveGame, Alejandro, Paparazzi, Poker Face, Judas, Bad Romance y Abracadabra, entre otras piezas.

Esta alineación la conformaron los músicos: Vivis (voz), Richie Cochran (guitarra) Manuel González (batería), Ricardo Conde (teclados) y Juan Rivera (bajo).

Hubo un momento particularmente poderoso e inesperado en “The Edge of Glory”, donde el saxofón de Alexis Alcántara añadió una textura especial al arreglo.

Después llegó “Shallow”, compartida con el bajista Juan Rivera, uno de esos momentos en los que el tributo deja de ser solamente una representación y comienza a convertirse en un encuentro entre músicos, de amigos trabajando (como dirían mis papás).

Porque eso es algo que vale la pena observar cuando hablamos de este tipo de espectáculos, y reitero lo dicho, un tributo no vive únicamente de la imitación, se trata también de la construcción de relaciones que viven alrededor de la música.

Universos creativos, maneras de expandir el repertorio mediante la interpretación con conciencia.

Fue precisamente ahí donde la noche adquirió otra dimensión.

Chusy: cuando el homenaje deja de ser repertorio y se convierte en memoria.-

En algún momento, el escenario dejó de ser solamente escenario. Vivis habló de Jesús “Chusy” Blanco, músico querido y profundamente ligado a la escena regional, quien falleció en diciembre de 2025. Chusy fue guitarrista de No-C desde los primeros años de la agrupación y dejó una huella de décadas en el rock de nuestra región.

Pero más allá de los datos biográficos, lo que ocurrió esa noche fue mucho más íntimo, fue conmovedor, porque mientras Ricardo Conde sostenía el piano, Vivis comenzó a hablar de quien fuera su padre y mentor. La esposa de Chusy se encontraba entre el público. Vivis compartió anécdotas, recuerdos y palabras entrañables sobre él. El público dejó de ser simplemente espectador y escuchó.

Eso para mí, es uno de los momentos más valiosos de toda la velada. Porque ahí entendemos que el concepto de tributo puede ser mucho más profundo que interpretar correctamente una canción.

Tributar también significa recordar, si…a quien te enseñó, a quien te acompañó, a quién te dio herramientas para construir una voz propia, a quien estuvo detrás del escenario antes de que pudieras ocuparlo.

Entonces llegó uno de los momentos más emotivos de la noche, “Always Remember Us This Way”, dedicada a Chusy. Y de pronto la canción dejó de pertenecer únicamente a Lady Gaga.

Se convirtió en una despedida, en una memoria familiar, en esa conversación entre una hija, su padre ausente y un público que, por unos minutos, tuvo el privilegio de no solo entrar en la historia, fue más que eso, porque fue conectar.

Ahí entendí algo que quizá resume toda esta experiencia, para mí la verdadera ingeniería del tributo es saber qué significa esa canción para quien la interpreta, no se trata de replicarla, porque detrás de tener la calidad interpretativa es también saber producirla mediante la construcción de arreglos, la elección de músicos, el dominio de la voz, entender la estética y sostener un escenario.

Pero también se trata de saber cuándo quitarse el personaje. “La autenticidad”, el “fuera máscaras”, el cuándo hablar, recordar, dejando que el público vea a la persona detrás del intérprete.

Vivis & Co. se encargaron de crear un espacio donde la música, la memoria y la vida personal de quienes la interpretan pudieron encontrarse alrededor de un tributo a Amy Winhouse y Lady Gaga.

Es ahí donde entiendo una cosa, porque independientemente de que el reloj se acercara a la 1 de la mañana, las personas seguían ahí, aunque cerraran con Abracadabra, todos querían más.

Porque ya no estábamos solamente escuchando un tributo, estábamos escuchando una historia.

Y cuando la música logra convertirse en historia, deja de ser solamente entretenimiento, y se convierte en cultura.

✍🏻📸 Noemi Magallanes Coronel

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