15/10/2026
CUANDO EL MODELO TRADICIONAL DE LIDERAR YA NO FUNCIONA, ¿QUÉ HACER?
*En el marco del Día del Jefe, vale la pena reflexionar sobre la importancia de un liderazgo que vaya más allá de dirigir equipos y alcanzar objetivos: uno que inspire, escuche y genere confianza.
Por: Gabriela Quesada Lastiri / Economista y Associate Certified Coach, ACC, por la International Coaching Federation.
Como apasionada de la ciencia ficción, hace poco vi un episodio fascinante en una serie, Star Trek: Discovery, que retrata los dilemas del liderazgo contemporáneo. La trama sitúa a un capitán recién ascendido al mando de una nave espacial en una misión crítica: guiar a su tripulación a través de un salto temporal de mil años hacia el futuro. Aunque logran la hazaña, el costo es altísimo. Al llegar a su destino, la tripulación se encuentra al límite, con las emociones a flor de piel; el equipo ha dejado de operar como un sistema articulado.
Consciente del reto y estrenándose en el cargo en un entorno completamente desconocido, el capitán recurre al apoyo de la Inteligencia Artificial de la nave. La IA le propone dos alternativas: la primera, organizar una cena formal con su equipo directivo para propiciar el diálogo; la segunda, comenzar con una actividad social, viendo juntos una comedia clásica de siglos atrás para disipar la tensión.
El capitán, evaluando las opciones desde su propia perspectiva, elige la cena. El resultado es el caos. Lejos de relajarse, las tensiones reprimidas estallan de forma destructiva: surgen confrontaciones abiertas y, finalmente, varios integrantes abandonan la mesa. En conclusión, el capitán no logra definir su liderazgo ni estabilizar a un equipo en pleno burnout, carente de seguridad psicológica y fracturado en su dinámica sistémica.
Esta escena, aunque enmarcada en la ficción, refleja con fidelidad lo que viven hoy muchas organizaciones. Pensemos en cualquier equipo de trabajo que ha atravesado una etapa de alta incertidumbre y estrés, liderado por alguien que acaba de asumir la posición y apenas está tomando las riendas. El auténtico paralelismo con la nave espacial.
LA METAMORFOSIS DEL LIDERAZGO
El liderazgo empresarial ha transitado por distintas eras. En el siglo pasado predominaban las estructuras rígidas y los organigramas verticales, donde la autoridad emanaba del rango y del estatus. Los errores se sancionaban en lugar de capitalizarse como oportunidades de aprendizaje, y la microgestión prevalecía sobre la delegación de tareas.
Aquellos modelos respondían a un contexto muy distinto: economías más cerradas, comunicaciones presenciales y dinámicas predecibles. Con la apertura de mercados y la llegada de internet, transitamos hacia la globalización. Hoy, el panorama ha cambiado radicalmente: operamos en entornos híbridos y multiculturales, con equipos intergeneracionales conviviendo a diario y con la Inteligencia Artificial integrada como un poderoso aliado estratégico.
En este nuevo contexto, la empresa debe concebirse como un ecosistema vivo e interdependiente, donde los colaboradores ya no son simples «recursos», sino seres humanos en continuo desarrollo. Este cambio de paradigma acompaña la transición hacia lo que John Mackey y Raj Sisodia definen en su tesis como Capitalismo Consciente: la convicción de que la prosperidad genuina surge cuando una organización opera desde una ética superior y donde el beneficio financiero es la consecuencia natural de crear valor compartido, no la única razón de existir.
Bajo esta mirada, el líder consciente pone el servicio por encima del estatus; se asume como custodio del propósito y del bienestar de los stakeholders. Para lograrlo, despliega una inteligencia múltiple que articula lo analítico, lo emocional, lo espiritual y lo sistémico.
EL RETORNO A LA NAVE: CONCIENCIA Y ACOMPAÑAMIENTO
Regresemos a la nave espacial. El capitán no pudo encontrar por sí mismo su nuevo estilo de liderazgo ni resolver la crisis del equipo. La solución real comenzó cuando, en una sesión con el coach de la nave, revisó las recomendaciones de la IA y sus propias reacciones. El capitán descubrió sus sesgos y reconoció que le faltó escuchar el sentir del sistema antes de definir una solución.
Este ejemplo me recuerda las palabras de Mario Alonso Puig: «Un líder no nace, no se hace: se entrena». Y, ¿cómo se entrena y se acelera esa transformación? Es aquí donde entra el coaching como un proceso de toma de conciencia, autoaprendizaje y diseño de futuro. Representa una intervención con un retorno de inversión extraordinario, tanto en términos financieros como humanos, porque acompaña al líder para encontrar una visión sistémica, cultivar la seguridad psicológica y regenerar la dinámica del equipo.
En nuestro ejemplo de la nave, la IA fue una herramienta de apoyo invaluable, pero no bastó por sí sola. El capitán necesitó un espacio de autorreflexión para evolucionar su perspectiva y tomar decisiones que verdaderamente fortalecieran a su sistema. Así que, volviendo a la pregunta inicial: cuando el modelo tradicional de liderar ya no funciona, ¿qué hacer? Una opción es recurrir al coaching ejecutivo para entrenar al líder que el nuevo entorno demanda.
Para la Federación Internacional del Coaching (ICF, por sus siglas en inglés), en un entorno laboral en constante transformación, el coaching se convierte en un aliado estratégico para que los líderes fortalezcan sus habilidades de comunicación, inteligencia emocional y toma de decisiones, desarrollen el potencial de sus colaboradores y construyan equipos más comprometidos.
Porque ser un buen jefe no solo implica obtener resultados, sino también impulsar el crecimiento de las personas que los hacen posibles.