10/10/2026
2013. En un casino de mi ciudad, participando en una dinámica para ganarme un viaje a Brasil. Con las ganancias de aquel día me compré ese frappé que tengo en las manos, con todo el dolor de mi corazón, porque prácticamente se me había ido todo en esa bebida 🥵
Por aquellos años, compartía mis apuestas en redes sociales, aunque muy poca gente me seguía. No buscaba nada, simplemente quería llevar un registro de lo que apostaba.
Sin darme cuenta, poco a poco comenzaron a llegar personas que me seguían para ver mis apuestas. Con los meses y los años, las cantidades fueron aumentando: de apostar 100 pesos, pasé a miles, decenas de miles… hasta llegar a millones.
Era una época muy diferente. Hablar de apuestas era prácticamente un tabú, casi nadie lo hacía públicamente y mucho menos existía toda la publicidad de casinos que vemos actualmente.
Nunca imaginé que algo que hacía por gusto terminaría convirtiéndose en una parte tan importante de mi vida. Tampoco hubo un gran plan detrás de todo. Aunque me gustaría decir que sí, para hacerme pasar por un genio que tenía todo calculado 🤪
Y me encantaría contar una historia de superación llena de sufrimiento y sacrificios, pero la realidad fue distinta. Nunca viví comparándome con los demás, envidiando lo que tenían o intentando ganar dinero para aparentar algo que no era.
Ni siquiera soñaba con vivir de las apuestas. Simplemente disfrutaba hacerlo. Cada día era un nuevo reto, una nueva oportunidad de intentar ganar. Y aunque perder me provocaba estrés, hasta eso era parte de algo que me gustaba.
Con el tiempo entendí que lo que realmente quería era tener tranquilidad económica, vivir en paz y no preocuparme por las necesidades básicas.
Quizá, si mi objetivo hubiera sido aparentar una vida de lujos o hacerme rico rápidamente, habría tomado decisiones muy distintas.