15/08/2026
El detalle es que nos dijeron: “dándonos la mano hay palabra”.
Y muchos nos creímos el cuento. Incluso cuando desde antes ya habíamos visto problemas de comunicación y de logística, confiamos en que las cosas se resolverían.
Pero lo que vivimos anoche fue otra cosa.
Un evento sin médico, sin equipo adecuado, sin orden y sin control. Y desde el mismo ring se llegó al punto de incitar a los peleadores para que subieran porque “los creadores, youtubers e influencers ni se van a pegar”.
Y yo me pregunto: ¿en qué evento de box los peleadores no van con todo?
No se entrenó durante semanas para subir al ring a contar chistes o hacer una batalla de freestyle. Se entrenó para boxear, sabiendo que un combate implica golpes y también consecuencias.
Incluso se sabía que no habría pago, aunque el rumor inicial era que todos los peleadores recibirían una remuneración.
¿Contrato? No.
Porque “la palabra es suficiente”.
Porque “darse la mano es suficiente”.
Pero cuando las cosas salen mal, la palabra no cubre una lesión, no paga un hospital y tampoco devuelve el tiempo de entrenamiento.
Quien decidió subir al ring lo hizo prácticamente bajo su propio riesgo: sin seguro, sin pago, sin un médico oficial presente, persiguiendo guantes, sin careta y con el promotor gritando desde el ring, con una actitud que, desde mi perspectiva, fue arrogante y de muy mal modo.
Y hay algo que quiero dejar muy claro:
A nadie se le estaba haciendo un favor.
Nadie podía obligar a un peleador a subir al ring.
Y gritarle a Eva Galaviz fue, para mí, una enorme falta de respeto.
Ese no era el modo.
Nosotros decidimos irnos. No permitimos que nuestro amigo subiera al ring en las condiciones que se estaban dando.
Con nuestros patrocinadores se puede hablar. Se puede renegociar. Se puede explicar una situación.
Pero un golpe no se puede renegociar. Una lesión tampoco.
Nos queda un muy mal sabor de boca de esta experiencia.
Y creo que muchas de las personas que estuvimos ahí entendimos perfectamente lo que estaba pasando.
Tampoco sorprendió a nadie que Julio César Chávez se retirara antes de que terminara la parte de las peleas “oficiales”.
Esto no se trata de atacar por atacar. Se trata de señalar que, cuando se organiza un evento de box, la seguridad de quienes suben al ring debería estar por encima de cualquier espectáculo, orgullo o compromiso de palabra.
La palabra vale.
Darse la mano vale.
Pero la responsabilidad también vale.
Y cuando hay vidas, integridad física y personas que confiaron en ti, eso debería ser lo primero.
Jc Promotions
Box Record
Eva Galaviz