28/11/2025
Sección VII del SUSPEG: entre el desgaste interno y señalamientos por uso político del sindicato para apoyar al PRI
•Acusaciones de opacidad, presunto enriquecimiento y uso faccioso del sindicato en favor de Javier Pat paga que vuelva el PRI al gobierno, alimentan una crisis de credibilidad entre la base trabajadora
Chilpancingo, Guerrero., 27 de noviembre de 2025.- La Sección VII del SUSPEG atraviesa una de las etapas más tensas y cuestionadas de los últimos años. Trabajadores señalan que, desde la llegada de Ana Jazmín Acosta a la dirigencia, el sindicato dejó de representar una verdadera defensa de la base trabajadora y se transformó en una plataforma de intereses personales y políticos, que ahora buscan a toda costa maniobrar para que Javier Pat logre ganar la elección, para operar en favor de ciertos candidatos del PRI rumbo a las elecciones del 2027.
La crítica más constante entre agremiados apunta al presunto cambio de estilo de vida de la dirigenta, Jazmín Acosta y Adela Hernández lo que ha generado sospechas sobre el manejo de recursos y el uso de la estructura sindical. Para muchos, la Sección VII pasó de ser un espacio de lucha laboral a una especie de escaparate que nada tiene que ver con las necesidades reales de los empleados públicos.
A esto se suma el hecho de que Ana Jazmín Acosta funge también como presidenta de campaña de Javier Pat, movimiento que ha sido interpretado por trabajadores como una señal inequívoca de que el sindicato estaría siendo utilizado para fines político-electorales en favor del PRI. “¿Para qué defender a la base cuando se puede convertir el sindicato en trampolín?”, cuestionan empleados inconformes.
Mientras la dirigencia consolida nuevas alianzas, las condiciones para la base se mantienen prácticamente sin cambios: pocos beneficios, escaso apoyo y salarios que se desvanecen entre la inflación y la falta de gestión sindical. La molestia crece porque, aseguran, se les pide permanecer callados, aplaudir y aceptar la narrativa oficial, pese a que la realidad laboral no muestra mejoras.
Los señalamientos sobre falta de transparencia, ausencia de cuentas claras y decisiones tomadas a puerta cerrada han contribuido a que la Sección VII sea percibida como un espacio controlado por intereses particulares más que por prioridades gremiales. “El que pregunta estorba y el que critica incomoda”, expresan trabajadores, quienes ven un sindicato alejado de sus necesidades, pero muy cercano a personajes cuestionables del PRI.
Aunque las tensiones internas continúan escalando, la dirigencia mantiene silencio ante las exigencias de rendición de cuentas. Para la base, el problema no es solo administrativo: es político. Y mientras la cúpula parece fortalecerse, el desgaste entre trabajadores es cada vez más evidente.
La Sección VII vive una crisis de confianza que, de no atenderse, podría profundizar la fractura entre dirigencia y agremiados. Lo que antes era un espacio de defensa laboral hoy es visto por muchos como un escenario de disputas y protagonismos que poco tienen que ver con la agenda sindical.