31/07/2026
Hoy cierro una de las etapas más importantes de mi vida y mi corazón está lleno de gratitud.
Antes que nada, gracias a Dios, porque sin Él nada de esto habría sido posible. Gracias por darme la fuerza, la sabiduría y la oportunidad de llegar hasta aquí, incluso cuando el camino parecía difícil.
Este logro, más que mío, es de mis padres. Gracias por ser el ejemplo más grande de esfuerzo, amor y perseverancia que he tenido en la vida. No crecí rodeada de lujos, pero jamás me ha faltado lo que verdaderamente es importante: su amor, su apoyo y todo lo que hicieron para darme una vida digna y llena de oportunidades. Desde muy pequeña los vi levantarse antes de que saliera el sol para ir a trabajar, sacrificando muchas cosas por nuestra familia. Verlos luchar día tras día fue mi mayor inspiración para nunca rendirme. Hoy entiendo que el mejor legado que pudieron dejarme no fueron las cosas materiales, sino el valor del trabajo honesto, la responsabilidad y la humildad. Todo lo que soy y todo lo que algún día llegue a ser será gracias a ustedes. Este título también les pertenece.
Esta carrera también va dedicada a una persona muy especial: mi abuelita, que hoy me acompaña desde el cielo. Muchas veces imaginé cómo habría sido poder ayudarte con todo lo que aprendí durante estos años. Aunque el destino no me permitió hacerlo, prometo honrar tu memoria dedicando mi profesión a cuidar, aliviar y devolver esperanza a muchas personas. En cada paciente siempre habrá un pedacito de ti.
Gracias también a mi novio, por convertirse en uno de los pilares más importantes durante esta etapa. Gracias por creer en mí cuando yo dudaba, por acompañarme en los momentos de estrés, de cansancio y de incertidumbre. Gracias por escucharme, por impulsarme a seguir adelante y por caminar a mi lado durante todo este proceso. Tenerte cerca hizo que este camino fuera mucho más ligero.
A toda mi familia, gracias por cada palabra de aliento, por cada mensaje, por cada oración y por confiar en mí incluso cuando la meta aún parecía muy lejana. Gracias a mi abuelito por su cariño y por el apoyo que me brindó cuando más lo necesité. Nunca olvidaré el esfuerzo que hicieron todos para estar presentes en uno de los días más importantes de mi vida. Gracias por recorrer tantos kilómetros para verme cumplir este sueño. Verlos ahí, compartiendo conmigo este momento, hizo que todo valiera aún más la pena.
También quiero agradecer a mis amigos, porque la universidad no solo me dejó conocimientos, sino personas maravillosas que siempre llevaré en mi corazón. Gracias por las risas, las desveladas, los nervios antes de los exámenes, los aprendizajes y todos esos momentos que hicieron de esta etapa una de las más bonitas de mi vida.
Ser estudiante foránea no fue sencillo. Detrás de este logro hubo días de soledad, momentos de miedo, nostalgia por mi hogar y muchas veces la ausencia de un abrazo de mi familia cuando más lo necesitaba. Hubo sacrificios que nadie ve y batallas que solo uno conoce. Estar lejos de casa te enseña a ser fuerte, a madurar y a valorar cada esfuerzo que hacen quienes creen en ti. Hoy puedo decir que cada lágrima, cada desvelo y cada sacrificio encontraron su recompensa.
Gracias, mamá y papá, por confiar en mí y permitirme salir de casa para perseguir mis sueños. Gracias por darme las alas para volar, aun sabiendo lo mucho que nos costaría estar lejos. Prometo que cada sacrificio que hicieron por mí será honrado con mi trabajo, con mi dedicación y con la persona en la que seguiré convirtiéndome.
Hoy no solo recibo un título universitario. Hoy veo materializados años de esfuerzo, de fe, de disciplina y de amor.
Con muchísimo orgullo puedo decir que soy fisioterapeuta.
Y esto apenas comienza. ✨