14/09/2026
Historia anónima basada en hechos reales, según el testimonio de una ex trabajadora.
Hace aproximadamente 8 años trabajé como vendedora y bordadora en la calle Pedro Moreno, en la conocida zona de los vestidos, en Guadalajara. Como ocurre con muchas construcciones antiguas del Centro, el lugar tenía sus propias historias… y algunas de ellas resultaban difíciles de explicar.
El edificio donde trabajaba tenía cuatro niveles y un sótano. Sin embargo, solamente tres locales estaban habilitados y todos se dedicaban a la venta de vestidos de novia, primera comunión y otras prendas para ocasiones especiales.
Un domingo tuve que acudir a trabajar como vendedora. Me encontraba completamente sola en aquel enorme edificio y estaba trapeando cuando, de repente, escuché que algo cayó dentro del otro local. No le di importancia y continué con mi trabajo. Cuando terminé de trapear y pasé hacia el otro lado, ocurrió algo que me hizo sentir que la sangre se me helaba: un maniquí vestido de novia se había caído.
Yo sabía perfectamente que estaba sola en aquel enorme edificio. El susto fue enorme. Tiempo después, las dos dueñas de algunos de esos locales me contaron que ellas también habían vivido situaciones paranormales dentro del lugar.
Pero aquella no sería la única experiencia extraña.
Un día estábamos trabajando normalmente. Cada una se encontraba realizando sus actividades: una bordadora, una costurera, una recepcionista, una compañera vendedora y yo. En ese momento, yo me encontraba en el almacén revisando algunos productos.
Ninguna de nosotras se dio cuenta en qué momento entró una mujer.
La vendedora fue quien la vio primero. Decía que era muy bonita y vestía ropa que parecía pertenecer a otra época. Su apariencia le pareció extraña, pero decidió atenderla con normalidad.
Se acercó y le preguntó:
—Hola, buenos días. ¿Para qué evento necesita su vestido?
La mujer simplemente la miró de una manera muy extraña. No respondió.
Mi compañera se quedó desconcertada por su silencio. Aun así, tomó uno de los vestidos del estante y le indicó que podía pasar al probador para que se lo midiera.
Fue entonces cuando la situación comenzó a volverse inquietante.
La mujer entró al probador. Después de unos minutos salió y caminó frente a los espejos.
Mi compañera observó algo que la dejó completamente helada: Aquella mujer pasó frente a los espejos… pero no tenía sombra.
Quedó petrificada y asustada. Desde el almacén, yo no había visto lo que ella acababa de presenciar. Sin pensarlo, mi compañera salió del área del probador y corrió hacia nosotras para contarnos lo ocurrido. Las demás empleadas y yo sentimos un escalofrío al escucharla.
Entonces le preguntamos a la recepcionista:
—¿Tú la viste entrar? ¿Tú le dijiste que pasara al probador?
La respuesta hizo que el miedo aumentara todavía más:
—No. Yo nunca la invité a pasar.
Ninguna sabía quién era aquella mujer ni cómo había llegado hasta ahí.
Desde entonces, aquella extraña aparición quedó como uno de tantos relatos que circulan entre quienes han trabajado en esa zona de Guadalajara. Y quizá lo más inquietante sea que, hasta el día de hoy, nadie pudo explicar de dónde salió aquella mujer… ni cómo desapareció.