01/07/2026
🇲🇽🇲🇽🇲🇽🇲🇽🇲🇽CALPULALPAN AL EXTREMO!
El mes de la locura: Entre el fervor de San Antonio, balaceras del destino, aguaceros y la fiebre mundialista
CALPULALPAN, TLAXCALA. – ¡Qué mes de junio nos acabamos de aventar, parroquianos! Si pensaban que en este rincón poniente de Tlaxcala nunca pasa nada, es porque de plano no salieron ni a la esquina. Junio de 2026 nos trajo de todo: desde el calor infernal de las ferias hasta los diluvios que inundaron las calles, pasando por el chisme pesado de los bailes, el viacrucis de las escuelas y la cruda realidad que nos hiela la sangre. Agárrense, porque aquí les soltamos el recuento sin pelos en la lengua.
San Antonio nos bendijo, pero la banda nos hizo pecar
La tradicional Feria de Calpulalpan en honor a San Antonio de Padua (del 6 al 21 de junio) cerró con todo. Las calles se llenaron de olor a pan de fiesta, luces y muchísima pólvora. Pero seamos honestos: medio pueblo fue a ver al santo y el otro medio fue a lo que verdaderamente nos gusta... ¡el verdadero descontrol en los bailes masivos!
Las lenguas bífidas andaban con el pendiente de si se armaba o no la campal, pero la música pesada se impuso. Gerardo Ortiz llegó cantando sus corridos más bravos y puso a sudar a los elementos de seguridad, que andaban con el ojo bien abierto. Pero la que de plano hizo que la gente se amontonara como si regalaran gasolina fue La Arrolladora Banda El Limón. ¡Qué manera de tomar y cantar a todo pulmón! La adrenalina estuvo al extremo, los vasos rojos volaron por los aires y más de uno terminó declarándosele a la persona equivocada bajo los efectos del alcohol. Al final, la feria terminó, las carpas se levantaron y nos dejaron una resaca del tamaño del estado y los bolsillos bien vacíos.
Entre las bendiciones de vacaciones y el drama en las aulas
Y mientras los grandes se curaban la cruda, en las casas el terror de las mamás comenzó. Con el cierre de junio, los sistemas escolares ya andan en las últimas evaluaciones, proyectando las benditas vacaciones. Todo el mundo en las redes buscando qué hacer con las bendiciones porque tenerlos en casa 24/7 sí que es una prueba extrema.
Pero no todo es juego. La psicosis se desató hace unos días con el reporte de la desaparición de un menor (el mentado "niño de la CEA" o los reportes estudiantiles que encendieron las alarmas en los grupos de WhatsApp). Afortunadamente, y para que volviera el alma al cuerpo de la comunidad, las autoridades y los vecinos se movilizaron rápido: el menor fue encontrado sano y salvo, desactivando lo que ya parecía una tragedia. ¡Menos mal, porque con el corazón de las madres no se juega!
El horror en los predios: La búsqueda que no cesa
Pero de la alegría del regreso pasamos al trago más amargo. Calpulalpan no se escapa de la sombra que azota a la región. Mientras la feria sonaba a lo lejos, colectivos de búsqueda y elementos ministeriales peinaron de forma discreta pero intensa varios predios baldíos y zonas rurales del municipio.
¿Qué buscaban? Lo peor: fosas, indicios o cuerpos de personas desaparecidas que la delincuencia se empeña en ocultar en las periferias. El ambiente se puso tenso cuando se vio el movimiento de peritos y palas en parajes solitarios. Es una realidad maldita que contrasta con las luces de la feria, pero aquí se la contamos como es: la gente sigue buscando a los suyos en la tierra mientras el resto baila.
¡San Juan lloró! Las lluvias nos ahogaron la fiesta
Para rematar el mes, en cuanto se acabó la feria, el cielo se cayó. Pasamos de andar implorando por un pi**he ventilador a sacar las lanchas. Las lluvias torrenciales azotaron Calpulalpan, dejando las calles principales convertidas en ríos y los drenajes colapsados (¡un saludo a las autoridades por esos eternos taponamientos!). El agua no perdonó y nos recordó que la naturaleza, cuando se enoja, se va al extremo.
Y para olvidar las p***s... ¡El Mundial y la fiebre verde!
Pero como el mexicano aguanta todo si hay fútbol, el fin de mes nos agarró pegados a la pantalla con los juegos de México en el Mundial de este 2026. Los negocios locales, las cantinas y las salas de las casas se volvieron sucursales del estadio. Sufrimos, gritamos, nos ilusionamos y volvimos a mentar madres en cada jugada. El fútbol fue el pretexto perfecto para olvidar los baches, las inundaciones y la cuesta de dinero que nos dejó San Antonio.
Así se nos fue junio en Calpulalpan: una mezcla bizarra de fe, música de banda, miedo en los terrenos, alivio por los niños y mucha, pero mucha agua. ¡A ver con qué nos sale julio, porque este pueblo nunca duerme!
Y viva México!!!
Edición san Espejo
Imagen IA ... Solo es ilustrativa 😃