30/05/2026
Mantén a tus enemigos cerca.... Y a tus enemigos mucho más cerca.
RAC a FVR
SOY POLÍTICO PROFESIONAL
BIENVENIDAS LA CRÍTICA Y LA AUTOCRÍTICA.
Ricardo Aguilar Castillo
Ser político profesional no debería entenderse como una ofensa ni como un privilegio. Debería entenderse como una responsabilidad pública construida con experiencia, conocimiento, capacidad de conducción y templanza para asumir crisis.
Porque la política no es solamente ganar elecciones, administrar discursos o vivir de la confrontación diaria. La política verdadera consiste en conducir sociedades complejas, construir estabilidad en momentos difíciles y tomar decisiones que afectan la vida de millones de personas.
Un político profesional entiende que gobernar exige más que popularidad. Exige serenidad, criterio, conocimiento del Estado, capacidad de diálogo y experiencia para enfrentar crisis sin poner en riesgo la cohesión social.
Con el tiempo se aprende que una simple palabra mal usada puede dividir a un país, que la improvisación termina debilitando instituciones y que la confianza pública es el capital más importante de cualquier gobierno y hay que cuidarla.
Por eso importa el oficio político. Importa la experiencia. Importa entender cómo funcionan las instituciones, cómo se construyen acuerdos y cómo se preserva la estabilidad aun entre diferencias profundas.
También se aprende algo fundamental. En política, hablar con quien piensa distinto no es una concesión, es una obligación. Dialogar no significa renunciar. Escuchar no significa ceder convicciones. Construir puentes no significa cruzar de bando.
Quizá por eso algunos se sorprenden cuando ven a personas de distintas trayectorias políticas conversar con respeto. No los culpo. Nunca desarrollaron el olfato analítico y menos el político. Es natural que confundan la construcción de puentes con el cambio de convicciones y una imagen con una definición de vida. Un político profesional debe resistir críticas y también distinguir cuando son dictadas por ofensivas y erradas que están sean. Las ofensas denigran más a quien las dice, que a quien van dirigidas.
Los políticos profesionales entienden que la relación institucional, el respeto personal y la capacidad de conversar con quienes piensan distinto fortalecen a la democracia. La política moderna exige tender puentes, no levantar murallas. Exige mantener abiertos los canales de comunicación sin abandonar principios ni identidad.
Tengo convicciones políticas conocidas, por decisión, por historia y por convicción. Lo he sido con responsabilidades públicas y lo sigo siendo sin ocupar cargo alguno. Porque las convicciones auténticas no dependen de un nombramiento, de una candidatura ni de una coyuntura. Mucho menos de una fotografía. Dependen de una manera de entender al país y de servirle.
He tenido responsabilidades públicas importantes y precisamente esa experiencia me ha enseñado que el sectarismo empobrece, mientras que el diálogo fortalece. Quien cree que la política consiste en aislarse de quienes piensan diferente, difícilmente entiende la complejidad de construir acuerdos en una democracia.
El poder comienza a erosionarse cuando la sociedad empieza a dudar de la capacidad de quienes gobiernan. Esa duda crece cuando desaparecen la conducción, la seriedad y el rumbo. Y cuando el miedo sustituye al criterio.
Y jamás debe permitirse que el miedo domine las decisiones de quienes tienen responsabilidades públicas. Ni el miedo a la crítica, ni el miedo a la conversación, ni el miedo al encuentro con quienes sostienen posiciones distintas.
México necesita menos improvisación y más responsabilidad pública. Necesita política con visión de Estado, inclusión, autoridad moral y capacidad de construir confianza.
Porque un país puede resistir momentos difíciles. Lo que difícilmente resiste durante mucho tiempo es vivir sin conducción, sin credibilidad y sin confianza. Y la confianza también se construye dialogando, sin renunciar jamás a las propias convicciones.
RICARDO AGUILAR CASTILLO