13/08/2026
🕯️Tengo una historia que contaba mi bisabuela:
Ella era de un rancho, un rancho de a lo mucho 20 casas, en el estado de Zacatecas, casi colindando con San Luis Potosí. El rancho está en las faldas de un cerro muy alto que tiene cuevas, y decían que era demasiado común ver bolas de fuego en el cerro por las noches. Contaba que a veces se veían 2 o 3, y otras veces hasta 7 u 8. Comentaba que, como lo veían tan seguido, ya no sentían tanto miedo.
Contaba que cuando nacía algún bebé (que no era tan seguido, pues no había muchos habitantes) a días de que naciera ya tenían las protecciones en las puertas y ventanas de las casas: tijeras, granos de mostaza, etcétera. Cuenta que en cierta ocasión nació un bebé y, como veían que no pasaba nada, se relajaron y no protegieron la casa. Pues, según cuenta, a una semana de que el niño había nacido, una noche vieron a tres lechuzas merodeando la casa. Uno de los señores del rancho, que andaba en la calle, las vio y empezó a gritar. Rápido salieron todos, y cuentan que les tiraban pedradas, escobazos, etcétera.
Contaba mi bisabuela que un muchacho le dio una pedrada a una y la aturdió, y otro le dio un palazo, y entre que volaba y no volaba, cayó en un pozo. Rápido lo taparon y le pusieron piedras encima, y ahí se quedó toda la noche.
Ya en la mañana fueron a ver qué había pasado, y al destaparlo, ahí adentro estaba una muchacha. No supieron si se había ahogado o solo estaba inconsciente. Contaba mi bisabuela que se veía de unos 25 años, de piel blanca y rasgos muy finos, el cabello largo y muy cuidado.
Contaba que cuando la sacaron, como a los 10 minutos llegaron dos mujeres, y una de ellas dijo: "Vengo por mi hija". La subieron a una mula y se la llevaron. Según mi bisabuela, esto sucedió en los años 80. Ni idea si sea verdad, pero lo contaba con mucha seguridad y con lujo de detalles.